La digitalización impulsa la necesidad de entornos empresariales totalmente integrados, donde sistemas, datos y flujos operen de forma sincronizada. Sin embargo, este nivel de conexión exige elevar los estándares de ciberseguridad, ya que cada enlace entre plataformas puede convertirse en una vía de ataque.
Accenture revela que las compañías con alta interoperabilidad triplican el ritmo de crecimiento de ingresos y duplican la productividad de los empleados, gracias a una mayor agilidad y colaboración interna. Esto demuestra que integración y rendimiento están estrechamente ligados, pero solo es viable si se acompaña de una defensa sólida.
Por su parte, Gartner pronostica que el mercado global de seguridad de la información y gestión de riesgos crecerá de 185.000 millones en 2023 a 287.000 millones de dólares en 2027, con una tasa anual compuesta del 11 %. Esto refleja el creciente reconocimiento de que la protección debe ser un componente estructural, no secundario, en los ecosistemas digitales modernos.
El uso de IA en ciberseguridad también está ganando terreno. McKinsey estima que más del 50 % de las empresas que integran IA en sus sistemas de defensa han logrado una reducción del 40 % en incidentes de seguridad, lo que evidencia su potencial preventivo. Además, de media, una empresa podría automatizar hasta el 80 % de sus operaciones, acelerando la respuesta ante amenazas en gran medida.
Aun con estas ayudas tecnológicas, la superficie de riesgo se expande. Según WorldMetrics, el 85 % de las organizaciones ya incorporan IA en sus estrategias de ciberseguridad como parte de la transformación digital, y un 66 % planea aumentar este tipo de inversiones en los próximos dos años. Esto demuestra que la protección evoluciona al ritmo de la tecnología.
En definitiva, la integración tecnológica y la eficiencia operativa solo consolidarán su valor si se construyen sobre una arquitectura de ciberseguridad robusta. Incorporar medidas como autenticación multifactor, segmentación de redes, monitorización continua y políticas Zero Trust no es solo recomendable, sino imprescindible para proteger el salto hacia un entorno verdaderamente conectado y seguro.