“No tiene mucho sentido mantener una infraestructura securizada y luego apoyarnos en servicios compartidos para procesar ese contenido”. Con esta reflexión, Valentín Martín, Director de Canal Iberia & LATAM de Pexip, introduce uno de los debates que están ganando peso en torno a las herramientas de colaboración: hasta qué punto el control del dato se mantiene realmente cuando entran en juego nuevas capacidades, especialmente las ligadas a la inteligencia artificial.
En un momento en el que las herramientas de colaboración se han consolidado como un elemento crítico en la operativa diaria —impulsadas por el trabajo híbrido, la digitalización de procesos y la necesidad de conectar equipos distribuidos—, la seguridad de las comunicaciones ha pasado a un primer plano. El uso intensivo de videoconferencia, la incorporación de inteligencia artificial y la creciente sensibilidad en torno al dato están obligando a revisar cómo se gestionan estas soluciones, especialmente en sectores regulados o con información crítica.
En este contexto, Valentín Martín advierte de que el riesgo no está solo en lo que se comparte en una reunión, sino en todo lo que se genera alrededor de ella. “Las herramientas de videoconferencia dejan una huella digital en cada llamada”, explica, en referencia a los metadatos que incluyen información sobre dispositivos, usuarios o direcciones IP. Si estos datos quedan expuestos, añade, “podemos encontrar vectores de ataque y detectar vulnerabilidades”, lo que obliga a tratarlos con el mismo nivel de protección que cualquier otro activo crítico.















