Palo Alto Networks ha aprovechado su participación en la RSA Conference 2026 para presentar una batería de anuncios que reflejan hacia dónde está evolucionando la ciberseguridad: la protección de entornos basados en IA agéntica, el papel del navegador como punto de control y la necesidad de automatizar la confianza digital en un contexto marcado por la criptografía post-cuántica.
La compañía articula estos avances en torno a una idea clara: el paso de una IA que asiste a una IA que actúa de forma autónoma obliga a rediseñar los modelos de seguridad.
Seguridad para la IA agéntica: de la visibilidad a la ejecución segura
Uno de los anuncios más relevantes ha sido Prisma AIRS 3.0, una evolución de su plataforma de seguridad para inteligencia artificial orientada a cubrir todo el ciclo de vida de la IA agéntica.
La propuesta responde a un cambio de fondo: muchas organizaciones ya monitorizan lo que la IA “dice”, pero siguen sin visibilidad sobre lo que realmente “hace”. En este contexto, la plataforma introduce capacidades para descubrir agentes, evaluar riesgos de forma continua y proteger su ejecución en tiempo real.
Como explica Anand Oswal, vicepresidente ejecutivo de AI & Network Security en Palo Alto Networks, “el paso de una IA que habla a una IA que actúa introduce nuevos riesgos, desde identidades agénticas no gestionadas hasta comportamientos impredecibles en tiempo de ejecución”.
La compañía plantea así un enfoque unificado que sustituye herramientas puntuales por una plataforma capaz de gestionar riesgos en entornos donde los agentes autónomos toman decisiones y ejecutan tareas sin intervención humana.
El navegador se convierte en el nuevo punto de control
Otro de los ejes de los anuncios ha sido la evolución de Prisma Browser, que Palo Alto Networks posiciona como “el navegador más seguro” para la era de la IA agéntica.
El movimiento no es casual. El navegador se ha consolidado como el principal entorno de trabajo —donde los usuarios pasan la mayor parte de su jornada—, pero además se está convirtiendo en el punto desde el que operan los agentes de IA.
Esto abre la puerta a nuevos riesgos, como el secuestro de agentes, ataques de prompt injection o el uso de herramientas de IA no autorizadas. Frente a ello, el navegador integra capacidades para descubrir actividad de IA, aplicar controles sobre el uso de datos y diferenciar entre acciones humanas y automatizadas.
En palabras de Oswal, “no se puede dar autonomía sin seguridad”, subrayando la necesidad de integrar la protección directamente en el punto donde se ejecutan estas interacciones.
Esta evolución se enmarca dentro de Prisma SASE, donde la compañía refuerza su apuesta por un modelo de Zero Trust universal y operaciones cada vez más automatizadas, apoyadas en IA.
Automatizar la confianza en un mundo post-cuántico
Más allá de la IA, Palo Alto Networks también ha puesto el foco en uno de los retos menos visibles pero más críticos: la gestión de la confianza digital.
Con el lanzamiento de Next-Generation Trust Security (NGTS), la compañía propone trasladar la gestión del ciclo de vida de los certificados desde procesos manuales a un modelo automatizado y controlado desde la red.
El contexto es claro: los ciclos de renovación de certificados se están reduciendo drásticamente —hasta un 90 %— y la transición hacia criptografía post-cuántica introduce una presión adicional sobre las organizaciones.
“Cuando falla la confianza digital, el negocio se detiene”, advierte Oswal, destacando que la gestión manual ya no es viable en entornos donde la escala y la velocidad son cada vez mayores.
NGTS busca precisamente eliminar ese riesgo mediante visibilidad completa, renovación automática de credenciales y capacidad de adaptación a nuevos estándares criptográficos.
Seguridad “enterprise” adaptada a la pyme
La compañía también ha ampliado su alcance hacia el segmento de pequeña empresa con Prisma Browser for Business, una versión del navegador orientada a ofrecer un entorno de trabajo seguro con controles integrados de IA.
La propuesta responde a una realidad cada vez más extendida: el navegador se ha convertido en la “oficina” de muchas pymes, donde conviven aplicaciones SaaS, herramientas de IA y datos sensibles.
El objetivo es trasladar capacidades de seguridad propias de grandes organizaciones a entornos más pequeños, simplificando su gestión y reduciendo riesgos como el phishing, el ransomware o la fuga de datos asociada al uso de IA.
Un cambio de paradigma: identidad, agentes y control
En conjunto, los anuncios de Palo Alto Networks en RSA 2026 reflejan un cambio de paradigma en el mercado. La seguridad deja de centrarse únicamente en usuarios y dispositivos para incorporar nuevas entidades —agentes autónomos, modelos y automatismos— que actúan dentro de las organizaciones.
Esto desplaza el foco hacia tres grandes ejes: la identidad (humana y no humana), el control en tiempo real de las acciones y la capacidad de automatizar procesos de seguridad que antes dependían de intervención manual.
La lectura de fondo es clara: en un entorno donde la IA empieza a operar como fuerza laboral, la ciberseguridad ya no puede limitarse a observar. Tiene que ser capaz de gobernar, en tiempo real, lo que esas nuevas identidades hacen dentro del negocio.















