Pese al impacto de la IA o a los cambios que vive el mercado, “la cultura de la empresa sigue siendo la misma”, nos cuenta Antonio García Romero, CEO de Teldat, durante una conversación en la que hablamos de presente y futuro sin olvidar unas raíces que se adentran en más de 40 años de historia.
“Me gusta que nos definan como un fabricante nacional de ciberseguridad”, dice García Romero cuando le preguntamos cómo le gustaría que se definiera a Teldat en el mercado. Para él, ese posicionamiento combina capacidad tecnológica y confianza en un contexto cada vez más condicionado por la geopolítica. “Evalúame en funcionalidades, compárame con otros fabricantes, pero también ten en cuenta que somos un fabricante nacional y que somos de confianza”, asegura.
La estrategia, explica, sigue girando en torno a una idea sencilla: diseñar soluciones junto a los clientes y convertir esas necesidades en producto. Asegura que la compañía sigue siendo “una boutique muy especializada en producto para entornos B2B”, un enfoque que forma parte del ADN de Teldat. “Ese es un poco el secreto de la Coca-Cola de Teldat: cómo una empresa con 40 años sigue siendo una empresa de producto y no se ha convertido en una empresa de servicios”.
“Los clientes lo quieren todo, pero sobre todo automatización”
La conversación deriva rápidamente hacia el negocio. Y ahí el directivo reconoce que la compañía vive uno de los mejores momentos de su historia asegurando que se están viviendo tres años históricos. Siendo la ciberseguridad uno de los grandes motores de la facturación, “tanto en entornos IT como, cada vez más, en OT”, asegura el Antonio García Romero que “poder decir que hemos batido récords de facturación con 40 años de historia es un orgullo”.
Haciendo referencia al crecimiento en entornos OT recuerda que sectores como energía, transporte o sanidad están acelerando su transformación digital, y con ella la necesidad de proteger infraestructuras críticas. El ejemplo de los hospitales ilustra bien ese cambio. “Antes te pedían básicamente conectividad”, explica. “Ahora están hiperconectados y necesitan una infraestructura de ciberseguridad que antes no existía”.
Inteligencia artificial y geopolítica
Otro tema que aparece inevitablemente en la conversación es el uso creciente de herramientas de inteligencia artificial dentro de las organizaciones. Hablando en concreto de los LLM comenta que siempre pensamos en ChatGPT, Gemini o Perplexity, “pero en realidad hay muchas más”, señala García Romero. En los sistemas de Teldat, explica, ya tienen identificadas “más de cien aplicaciones de IA”.
El problema no es solo su uso, sino qué información termina compartiéndose en ellas. “La gente empieza a subir nóminas, contratos firmados o facturas”, advierte, añadiendo que cada vez más empresas están intentando ganar visibilidad sobre este fenómeno. En opinión del directivo, “lo primero que hay que saber es si se están utilizando estas herramientas y, después, qué información se está compartiendo”.
“La geopolítica está recordando a Europa la importancia de tener industria tecnológica propia”
La soberanía tecnológica es otro tema que está empezando a influir en la toma de decisiones de muchas organizaciones. En opinión de García Romero, la tensión geopolítica está ayudando a que Europa tome conciencia de la importancia de contar con industria tecnológica propia.
En ese contexto, la compañía defiende lo que denomina “ciberseguridad geoestratificada”: añadir un criterio geopolítico al modelo tradicional de defensa en profundidad. Explica que “está muy bien tener diferentes capas de protección”, añadiendo que, al menos “una debería estar en manos de un fabricante nacional”.
Según el directivo, esta sensibilidad está creciendo especialmente en sectores como la administración pública o la defensa. Y en ese ámbito la compañía acaba de reforzar sus credenciales: “Toda nuestra tecnología de firewalls, conectividad y switching cuenta ya con certificación OTAN”.
Codiseño y desarrollo tecnológico
Otro de los elementos diferenciales que reivindica Teldat es el control completo del desarrollo tecnológico, desde el hardware hasta el software. Y es que, en un momento en el que la cadena global de suministro sigue generando incertidumbre, García Romero cree que esa independencia se ha convertido en una ventaja clara: al tener control total de la cadena de suministro, “somos mucho más ágiles que otros fabricantes”, asegura.
Esa agilidad se ha puesto a prueba en varias ocasiones en los últimos años. “Si determinado componente desaparece o deja de fabricarse, podemos rediseñar el equipo desde cero”, explica, añadiendo que, “en unos ocho meses podemos pasar de la decisión inicial a tener un nuevo equipo funcionando”.
Además, la compañía sigue apostando por algo cada vez menos habitual en el sector: el hardware propio: “Somos de los pocos que seguimos haciendo ‘hierro’, equipos físicos”.
Ese modelo también influye en el tipo de clientes con los que mejor encaja la compañía. Según nos cuenta Antonio Romero, Teldat tiene una gran aceptación “en grandes corporaciones donde los CISOs y CIOs valoran mucho el codiseño”.
“Como controlamos toda la cadena de suministro, somos mucho más ágiles que otros fabricantes”
Frente a proveedores con portfolios enormes y estandarizados, Teldat insiste en adaptar las soluciones a cada proyecto. “Nuestra competencia llega con un catálogo enorme y te dice: escoge lo que mejor se adapte. Nosotros seguimos diseñando soluciones junto con el cliente”, dice, añadiendo que esta cercanía también se refleja en el soporte: “No queremos decirle a un cliente que espere a la siguiente versión dentro de un año para solucionar un problema”.
El futuro
Si hay una tendencia clara entre los clientes, el directivo lo tiene claro: la automatización. “Los clientes lo quieren todo: visibilidad, control, seguridad… pero sobre todo automatización”. En parte, explica, porque los centros de operaciones de seguridad están cada vez más saturados de información.
Para García Romero, la inteligencia artificial terminará teniendo un impacto enorme en la operación de red y seguridad. “Para mí el impacto va a ser descomunal”, asegura. Lo cierto es que “una IA puede trabajar 24 horas al día, no se cansa y puede atender todas las alertas”.
Aunque todavía parece un horizonte lejano, y “RSA no se ha roto; que no cunda el pánico”, Teldat también está trabajando en tecnologías de cifrado postcuántico. “Sí, estamos trabajando en ello y ya lo tenemos implementado en muchos clientes”, explica. La compañía está incorporando distintas capas de transición hacia algoritmos resistentes a la computación cuántica, mientras investiga en tecnologías como la distribución cuántica de claves.
Eso sí, reconoce que algunas soluciones todavía están lejos de ser viables a gran escala. “Hoy estamos hablando de equipos de más de 100.000 euros. No me imagino a un banco desplegando miles de dispositivos de ese tipo en todas sus oficinas”.
Motivaciones
En el plano personal, el directivo reconoce que lo que más le motiva del proyecto es el ritmo de cambio constante del sector. Comenta que, de todo lo que estudió en la universidad, “prácticamente nada sigue igual”. Lejos de verlo como un problema, lo considera parte del atractivo de trabajar en tecnología: “Para mí es extremadamente ilusionante estar en la vanguardia”.
Y concluye con una reflexión que resume bien su filosofía: “Si vas a dedicar tantas horas a trabajar, preocúpate de que te guste lo que haces”.
















