En los entornos de defensa, la colaboración no responde a criterios de productividad, sino de misión. La necesidad de coordinar operaciones entre países y organismos convierte la comunicación en un elemento estratégico, donde la seguridad, la interoperabilidad y la soberanía son imprescindibles.
En este contexto, las plataformas de videocolaboración han pasado de ser herramientas a infraestructuras críticas. Como explica en el vídeo Magdalena Almagro, account manager de Pexip para Iberia y Latinoamérica, “no vale con que una plataforma sea segura; tiene que cumplir requisitos muy estrictos de soberanía, resiliencia y control total de la comunicación”.
Interoperar sin renunciar a la soberanía
Uno de los grandes retos es colaborar entre aliados sin comprometer la autonomía de cada país. El modelo Federated Mission Networking (FMN) permite precisamente eso: trabajar de forma conjunta sin necesidad de unificar infraestructuras.
Deja claro Magdalena Almagro que “no se trata de fusionar sistemas, sino de federarlos”. Es decir, mientras cada país mantiene su red, su identidad y su plataforma, pero puede interoperar con el resto. Aquí es donde entra el valor de Pexip, que actúa como capa de interoperabilidad. Gracias a tecnologías como el transcoding, “cada sistema puede hablar su propio protocolo, pero todos pueden comunicarse como si estuvieran en una única plataforma”.
El enfoque de seguridad también ha evolucionado. Ya no basta con proteger la comunicación, sino también el dato que se genera en la sesión. Explica la directiva de Pexip que “hoy es clave proteger logs, transcripciones o documentación derivada de la videoconferencia”, especialmente en un contexto donde la IA empieza a formar parte de estos entornos.
Por otra parte, en entornos de defensa, el control de acceso se basa en atributos (ABAC), no en roles. Es decir, el acceso depende del contexto de la misión. “No accedes por tu cargo o tu rango, sino por los atributos asociados a esa operación”, apunta Magdalena Almagro, añadiendo que se trata de un modelo que permite un control más preciso en entornos altamente sensibles.
Resiliencia y entornos aislados
La capacidad de operar en entornos air gapped, es decir, infraestructuras completamente desconectadas de internet y sin dependencia de redes externas, es otro requisito clave de los entornos de defensa.
Asegurando que “es habitual funcionar sin conexión a internet, siendo totalmente independientes de terceros”, comenta también Almagro que esto refuerza la necesidad de soluciones desplegables sin dependencias externas y plenamente operativas en cualquier escenario.
La inteligencia artificial aporta valor en funciones como la transcripción o la traducción en tiempo real, especialmente en operaciones multinacionales, pero también introduce riesgos. “Si estas capacidades se ejecutan en una nube que no controlamos, perdemos la soberanía del dato”, advierte la directiva, añadiendo que esto es lo que hace imprescindible apostar por modelos de IA privada o controlada.
En un entorno geopolítico cambiante, “la videoconferencia se ha convertido en un activo estratégico de la seguridad nacional”, concluye Almagro.















