Mientras buena parte del debate sobre inteligencia artificial se centra en cómo cambiará el trabajo de los desarrolladores de software, desde Netskope consideran que la siguiente gran transformación afectará a los equipos de Infraestructura y Operaciones (I&O), según Mike Anderson, Chief Digital & Information Officer de la compañía. En su opinión, buena parte del trabajo diario de estos equipos —gestión de solicitudes, aprovisionamiento de recursos, aplicación de parches, supervisión de sistemas o resolución de incidencias— está formado por procesos repetitivos y basados en reglas que pueden ser ejecutados por agentes inteligentes.
Según explica, durante los próximos tres años “una parte significativa de la operación diaria podrá ser gestionada por sistemas autónomos capaces de atender solicitudes, detectar anomalías, diagnosticar causas y aplicar soluciones sin intervención humana constante”.
Del trabajo operativo al gobierno de agentes
La automatización, sin embargo, no supone para Netskope una pérdida de relevancia de los equipos de Infraestructura y Operaciones, sino una “redefinición de su contribución”. A su juicio, el foco dejará de estar en la ejecución de tareas para desplazarse hacia el gobierno de la automatización: establecer políticas, definir controles, priorizar riesgos y decidir qué decisiones pueden delegarse en agentes de IA y cuáles requieren supervisión humana.
El responsable de Netskope advierte que, si un agente es capaz de conceder accesos, aprovisionar infraestructura o resolver incidencias de forma autónoma, las organizaciones deberán establecer claramente “en qué condiciones puede hacerlo, cuándo debe escalar y quién responde si una decisión autónoma genera un incidente”.
En este escenario, considera que la automatización aportará importantes beneficios en términos de velocidad, reducción de fricción y resiliencia operativa, aunque también incrementará el impacto potencial de los errores cuando los mecanismos de control no sean suficientes.
Nuevas competencias: ingeniería de platafomas de agentes
La transformación también afectará a las capacidades que demandarán las organizaciones. Aunque muchos puestos mantendrán su denominación actual, Anderson cree que adquirirán mayor importancia habilidades relacionadas con la supervisión de agentes, la gestión de excepciones, la definición de salvaguardas o la rendición de cuentas sobre las decisiones automatizadas.
En este contexto, el directivo anticipa incluso la aparición de una nueva especialidad: la ingeniería de plataformas de agentes, una disciplina orientada a construir la infraestructura, los mecanismos de supervisión y los controles necesarios para gestionar de forma segura grandes despliegues de agentes de inteligencia artificial.
“Está emergiendo una nueva disciplina —la ingeniería de plataformas de agentes— orientada a construir las plataformas, salvaguardas y mecanismos de supervisión que permitan operar flotas de agentes de forma segura y fiable”, explica.
A su juicio, la ventaja competitiva dejará de depender únicamente de la capacidad para automatizar procesos y pasará a residir en la capacidad para definir cómo deben comportarse esos agentes, anticipar posibles fallos y establecer mecanismos de control adecuados.
Como resume Anderson, “a medida que la ejecución se vuelva más barata y rápida, la ventaja competitiva dependerá menos de hacer más cosas y más de decidir con claridad qué conviene hacer, bajo qué riesgos y con qué controles”.
















