La consolidación del mercado europeo de la ciberseguridad suma un nuevo capítulo con la adquisición de Hispasec por parte del grupo italiano ReeVo. La operación refuerza la presencia de ReeVo en España y llega en un momento de transformación profunda del sector: mayor presión regulatoria, exigencia creciente sobre las pymes, conversación cada vez más intensa sobre soberanía digital y una clara tendencia a la concentración. Días después de anunciarse el acuerdo, hablamos con Miguel Manteca, CEO de Hispasec, y con Julien Antoine, Chief Revenue Officer International de ReeVo, para analizar el alcance de la operación.
“Compartimos una forma de ver el negocio donde el conocimiento y la capacidad técnica son centrales”
Para Miguel Manteca, la decisión de dar el paso llega tras más de 26 años de crecimiento sostenido. De hecho, la compañía acaba de cerrar “el mejor ejercicio de su historia”. Ese contexto, lejos de frenar cualquier movimiento, les empujó a pensar en la siguiente etapa.
“Hemos estado más de 26 años creciendo de forma orgánica y sostenida. Hemos terminado 2025 con el mejor ejercicio de esa historia, pero entendíamos que ya era el momento de compartir nuestro expertise y nuestro know-how con una empresa que nos empujara, sobre todo a nivel de inversión y de poder hacer cosas nuevas”. La operación se dibuja así como un punto de inflexión para ampliar alcance y capacidad en un mercado cada vez más exigente.
De última independiente a pieza estratégica
El acuerdo tiene también una carga simbólica. Hispasec era una de las pocas firmas históricas de ciberseguridad que seguían siendo independientes en España. “Hemos tenido varias novias”, reconoce Miguel Manteca, dejando claro que no se trataba de aceptar cualquier propuesta. Buscaban encaje, no sólo capital.
La incorporación se integra en la hoja de ruta que ReeVo viene desplegando en los últimos años en Italia y Francia. Julien Antoine explica que las primeras adquisiciones —Security Lab, SIGHUP o ITnet— tuvieron como objetivo construir una base técnica sólida en cloud, cloud native y ciberseguridad. Después llegó Francia, con Abbana. España encaja dentro de esa secuencia.
“No diría que Hispasec marque un giro estratégico, porque nos aporta ambas cosas”, señala Antoine. Por un lado, refuerza el expertise técnico del grupo. “Cuando nuestros equipos se reunieron, quedaron mutuamente impresionados”. Por otro, abre definitivamente el mercado español. “Es una alineación muy fuerte entre especialización técnica y presencia comercial local”.
Innovación como ADN compartido
El encaje también tiene una dimensión cultural. Hispasec fue impulsora de VirusTotal, posteriormente adquirida por Google, un hito poco habitual en el ecosistema tecnológico español.
Para Miguel Manteca, aquello no fue una excepción, sino una expresión de identidad. “La venta de VirusTotal demostraba que somos muy buenos en innovación. Ese ADN sigue ahí”. A su juicio, esa cultura es precisamente uno de los puntos de conexión con ReeVo. “Compartimos una forma de ver el negocio donde el conocimiento y la capacidad técnica son centrales”.
Julien Antoine lo formula en términos similares. “Somos una compañía técnica y centrada en las personas, exactamente igual que Hispasec”. En este tipo de operaciones, añade, el análisis financiero inicia la conversación, pero son los valores y el ADN lo que terminan de consolidar el acuerdo.
España, recuerda el directivo, no es un mercado más competitivo que otros. “No conozco ningún país en Europa que no lo sea: Italia, Francia, Alemania o Reino Unido también lo son”. La decisión, por tanto, no fue solo geográfica, sino estratégica y cultural.
Cloud y ciberseguridad, un modelo que se completa
Desde el punto de vista operativo, la unión responde a una lógica clara: Hispasec ha destacado tradicionalmente en software y gestión avanzada de amenazas, mientras que ReeVo aporta infraestructura cloud y servicios gestionados.
“Nosotros éramos muy fuertes en software, pero no en infraestructura. Tener un compañero que domine la parte de cloud es fundamental, porque hoy la ciberseguridad y el cloud van absolutamente de la mano”, explica Manteca. Esa combinación abre la puerta a proyectos que, en solitario, resultarían más complejos, y activa vectores como mayor capacidad de inversión, escala europea y acceso a nuevos mercados.
Antoine recuerda que en Italia y Francia el grupo ya opera con un modelo equilibrado entre cloud y ciberseguridad. En España, hasta ahora, el crecimiento había sido principalmente orgánico en el ámbito cloud. “El grupo ya tenía esas dos patas. En España todavía no. Ahora podremos reproducir ese esquema gracias a la experiencia que aporta Hispasec”.
Además, subraya que la propuesta de ReeVo es distinta a la de muchos MSSP tradicionales, que suelen proceder del mundo de la integración de sistemas. En su caso, el origen está en el cloud, lo que condiciona la forma de prestar servicios.
“Comprar una empresa puede parecer difícil, pero proteger el negocio local y crear las condiciones para que crezca es aún más importante”
Escala sin perder autonomía
Uno de los riesgos habituales en procesos de adquisición es diluir la identidad local. ReeVo defiende un enfoque distinto. “Comprar una empresa puede parecer difícil, pero proteger el negocio local y crear las condiciones para que crezca es aún más importante”, sostiene Julien Antoine. El grupo se define como emprendedor y poco burocrático, lo que se traduce en preservar autonomía y avanzar con prudencia.
“Hemos aprendido a ser selectivos en las actividades transversales que lanzamos juntos. Probamos cosas, pero avanzamos al ritmo que la empresa local quiere ir”, asegura, añadiendo que el objetivo es respetar clientes, equipos y dinámica propia.
Por su parte, Miguel Manteca lo interpreta como una oportunidad. “Lo primero es orgullo. Que respeten nuestro expertise y nuestra capacidad tecnológica es muy importante”. La exigencia ya existía; ahora, dice, se amplía el horizonte.
Soberanía, masa crítica y ambición europea
La operación se produce en un contexto en el que la soberanía tecnológica gana peso en Europa. “Que Europa quiera depender menos de otros países hace que se valore más a las empresas capaces de innovar aquí”, apunta Manteca.
Para Julien Antoine, alcanzar escala no es una cuestión de volumen, sino de capacidad. El grupo aspira a llegar a los 200 millones de euros en los próximos años porque, argumenta, para construir un actor verdaderamente soberano en Europa “es necesario invertir y alcanzar masa crítica”. Eso implica ampliar presencia geográfica, reforzar talento y encontrar el equilibrio entre proximidad local y alto nivel técnico.
El foco está especialmente en pymes y empresas medianas, que afrontan retos crecientes en cloud y ciberseguridad. “Para ofrecer mejores servicios y encontrar ese equilibrio entre cercanía y excelencia técnica, necesitamos tamaño”.
Más que una adquisición
Mirando a medio plazo, ninguno quiere que el mercado interprete la operación como un movimiento más dentro de la ola de consolidación.
“No tendría sentido hacer esto si fuera solo una compra más. Queremos que sea el inicio de algo distinto”, afirma Manteca. La ambición pasa por construir una propuesta sólida en el sur de Europa, menos fragmentada y con mayor capacidad competitiva.
Antoine no descarta nuevas adquisiciones si se dan las condiciones adecuadas. La lógica seguirá siendo la misma: especialización técnica, ADN emprendedor y equipos sólidos. En ese marco, Hispasec no es un episodio aislado, sino una pieza dentro de una construcción que aspira a ganar peso en el panorama europeo.
















