Asegurando que la nueva generación FortiGate G busca simplificar arquitecturas y reducir complejidad operativa desde el centro de datos hasta el perímetro empresarial, Fortinet amplía su familia de firewalls FortiGate G con dos nuevos modelos: FortiGate 3500G y FortiGate 400G, orientados a proteger entornos empresariales cada vez más marcados por el uso de inteligencia artificial, el crecimiento del tráfico cifrado y las infraestructuras distribuidas.
Según explica la compañía, ambos equipos combinan aceleración mediante ASIC propios, el sistema operativo FortiOS y capacidades avanzadas de protección para ayudar a las organizaciones a mantener el rendimiento de red sin renunciar a la seguridad en despliegues híbridos y cargas de trabajo impulsadas por IA.
Fortinet incorpora detección nativa de shadow AI, con el objetivo de ofrecer visibilidad sobre aplicaciones de IA no autorizadas y aplicar controles para proteger datos sensibles. Además, los servicios FortiGuard utilizan inteligencia artificial y machine learning para priorizar amenazas y automatizar la respuesta.
La compañía también destaca nuevas capacidades en FortiOS 8.0 para ampliar la inspección del tráfico asociado a sistemas de IA, incluyendo visibilidad sobre comunicaciones entre agentes y flujos de datos automatizados.
Pensados para el mundo de la IA
El FortiGate 3500G está orientado principalmente a centros de datos de alta densidad y entornos donde las cargas de trabajo de IA están incrementando el tráfico este-oeste y las necesidades de segmentación y confianza cero. Fortinet destaca conectividad de 400 Gb, aceleración ASIC y mejoras de rendimiento diseñadas para evitar cuellos de botella sin obligar a rediseñar la arquitectura existente.
La compañía también pone el foco en la confianza sobre la propia infraestructura de seguridad, incorporando validación a nivel hardware, mecanismos seguros de firmware y controles de integridad del sistema.
Por su parte, el FortiGate 400G lleva parte de estas capacidades al perímetro empresarial y al segmento de firewalls de gama media con el objetivo de responder al crecimiento del tráfico cifrado y de las aplicaciones distribuidas entre centros de datos, nube y oficinas remotas, un escenario en el que muchos firewalls tradicionales empiezan a mostrar limitaciones de rendimiento cuando se activan funciones avanzadas de seguridad.
















