Netskope ha anunciado una ampliación de su colaboración con Google Cloud con el objetivo de reforzar la seguridad y el rendimiento de los flujos de trabajo de inteligencia artificial. La nueva propuesta se apoya en Netskope One AI Guardrails y en la infraestructura de Google Cloud para facilitar la adopción de IA generativa y de agentes autónomos en entornos empresariales, manteniendo el control sobre los datos y los procesos.
El anuncio llega en un momento en el que la inversión en inteligencia artificial sigue creciendo con fuerza.
La solución presentada integra capacidades de seguridad directamente en los flujos de trabajo de IA. Entre ellas, la protección de datos, la detección de amenazas específicas de estos entornos —como la inyección de comandos o el jailbreaking— y mecanismos de moderación de contenidos que permiten un uso más controlado de la inteligencia artificial.
Tensor Processing Units (TPUs)
Uno de los elementos clave es el uso de las unidades de procesamiento tensorial (TPU) de Google Cloud, lo que permite ejecutar controles de seguridad sin afectar al rendimiento de los modelos. Esto facilita que las comprobaciones se realicen en tiempo real y con baja latencia, incluso en cargas de trabajo intensivas.
Además, la solución incorpora supervisión continua sobre el comportamiento de los agentes autónomos. Cada acción —como la interacción con herramientas externas o la ejecución de tareas— se valida frente a las políticas de la organización. También incluye mecanismos para detectar comportamientos anómalos, como bucles no deseados o comandos maliciosos, que podrían afectar a los sistemas o consumir recursos de forma indebida.
En paralelo, Netskope refuerza la protección frente a riesgos multivectoriales asociados a la IA, inspeccionando las comunicaciones entre agentes y herramientas externas, como APIs o servidores MCP, para evitar ejecuciones no autorizadas o manipulaciones indirectas.
Otro de los aspectos destacados es el enfoque en la soberanía del dato. La solución se despliega dentro del entorno de Google Cloud del cliente, lo que permite analizar la información localmente y evitar que los datos sensibles salgan de ese entorno. Esto facilita el cumplimiento de normativas como el RGPD, la HIPAA o la futura Ley de IA de la Unión Europea.
















