Cloudflare ha cerrado el cuarto trimestre de 2025 con ingresos de 614,5 millones de dólares, un 34% más interanual, superando las previsiones del mercado. Más allá de las cifras, el trimestre consolida la apuesta de la compañía: situarse en el centro de la infraestructura que hará posible la nueva generación de aplicaciones basadas en inteligencia artificial y agentes autónomos.
“Durante los últimos dos años hemos pasado de un modelo centrado en el crecimiento impulsado por producto a una auténtica organización de ventas enterprise”, explicó Matthew Prince, cofundador y CEO, durante la presentación de resultados ante analistas.
Sin embargo, el eje central de la intervención de Prince fue el impacto de la inteligencia artificial. El CEO describió el momento actual como un cambio estructural en la arquitectura de Internet. “Lo que estamos presenciando es una replatformización fundamental de Internet”, afirmó. Si durante más de tres décadas el software se diseñó para usuarios humanos —“personas sentadas frente a una pantalla haciendo clic”—, ahora emergen agentes capaces de consultar miles de fuentes para tomar decisiones y operar de forma continua.
Aseguró el directivo que la IA no está poniendo presión sobre Cloudflare, sino que se ha convertido “en un viento de cola”. En enero, el número semanal de solicitudes generadas por agentes de IA en su red se duplicó, lo que, según la compañía, está impulsando la demanda tanto de su plataforma de desarrollo Workers como de sus servicios de seguridad y red.
En este contexto, defendió que Cloudflare se encuentra en una posición singular. “Más del 20% de la web ya pasa por nuestra red. Eso nos convierte, en la práctica, en el plano de control global de la Internet agéntica”, señaló. Esa posición permitiría a la compañía capturar valor tanto cuando las aplicaciones de IA se construyen sobre su plataforma como cuando el aumento del tráfico automatizado incrementa la necesidad de protección, rendimiento y control de acceso.
Infraestructura eficiente y el nuevo modelo económico de Internet
Prince también marcó distancias con el modelo de los grandes hyperscalers. Según explicó, mientras estos centran su negocio en comprar capacidad de computación y alquilarla, Cloudflare se orienta a “hacer que el trabajo se ejecute de la forma más eficiente posible”.
“Nosotros cobramos por el trabajo que realmente se realiza”, señaló, defendiendo que su arquitectura permite obtener hasta diez veces más rendimiento de la misma GPU que en otros entornos. Esa eficiencia, añadió, explica que su inversión en CapEx sea muy inferior a la de los grandes proveedores cloud, pese al aumento de la demanda ligada a IA.
Más allá del crecimiento orgánico, Prince dedicó parte de su intervención a anticipar lo que denominan internamente “Act 4”: la necesidad de redefinir el modelo económico de Internet ante el auge del scraping automatizado y el consumo de contenidos por parte de agentes de IA.
La compañía está impulsando soluciones como AI Crawl Control y explorando fórmulas de mercado que permitan a los creadores de contenido monetizar el acceso de modelos de IA a sus datos. “Si quieres que la IA sea aún mejor, necesitas una Internet robusta y llena de contenido original. Y para que eso ocurra, los creadores tienen que poder cobrar”, defendió el directivo.
Rentabilidad sólida y previsiones para 2026
En el plano financiero, el margen bruto se situó en el 74,9%, con un beneficio operativo de 89,6 millones de dólares y un margen operativo del 14,6%.
Para el primer trimestre de 2026, Cloudflare prevé ingresos de entre 620 y 621 millones de dólares (29%-30% de crecimiento interanual) y, para el conjunto del ejercicio, entre 2.785 y 2.795 millones de dólares, un 28%-29% más que en 2025.
















