El fundador de Palo Alto Networks, Nir Zuk, regresa al ecosistema emprendedor con Cylake, una nueva startup de ciberseguridad que ha salido del modo stealth con 45 millones de dólares en financiación seed liderada por Greylock Partners. La compañía nace con el objetivo de desarrollar una plataforma de seguridad AI-native pensada para organizaciones que necesitan mantener el control total sobre sus datos y su infraestructura.
El proyecto marca el regreso de uno de los fundadores más influyentes de la industria. Zuk creó Palo Alto Networks en 2005 y ejerció como CTO durante más de dos décadas, contribuyendo a popularizar el concepto de firewall de nueva generación y plataformas de seguridad integradas, un modelo que terminó redefiniendo el mercado de la ciberseguridad empresarial.
Una plataforma AI-native para entornos soberanos
Además de por Nir Zuk, Cylake ha sido fundada por Wilson Xu —antiguo responsable de ingeniería en Palo Alto Networks— y Ehud (Udi) Shamir, cofundador de SentinelOne.
La startup está desarrollando una plataforma de ciberseguridad basada en arquitectura de datos unificada e inteligencia artificial, diseñada para proporcionar visibilidad sobre toda la infraestructura tecnológica de una organización.
El sistema agregará telemetría procedente de múltiples fuentes —infraestructura, workloads, endpoints o herramientas de seguridad— para construir una capa de datos centralizada capaz de correlacionar eventos y detectar anomalías mediante análisis automatizados.
A diferencia de muchas plataformas actuales, Cylake está diseñada para ejecutarse on-premises o en nubes privadas, evitando la dependencia de servicios de análisis en cloud pública. Según la compañía, este enfoque responde a las necesidades de organizaciones altamente reguladas que no pueden enviar datos sensibles a infraestructuras externas.
IA y soberanía del dato, dos tendencias del mercado
El lanzamiento refleja dos tendencias cada vez más presentes en el sector: el avance de plataformas de seguridad AI-native, capaces de analizar grandes volúmenes de telemetría, y el creciente interés por modelos de seguridad soberana, impulsados por regulaciones y requisitos de control sobre los datos.
En Europa, este debate se ha intensificado con iniciativas relacionadas con cloud soberano y protección de infraestructuras críticas, mientras sectores como el financiero, sanitario o gubernamental mantienen restricciones estrictas sobre el uso de servicios cloud externos.
















