El mercado global de security testing, o pruebas de seguridad, atraviesa una fase de fuerte crecimiento impulsada por la digitalización de los servicios y la aceleración de los ciclos de desarrollo de software. Según un informe de MarketsandMarkets, este mercado pasará de 10.960 millones de dólares en 2025 a 40.990 millones en 2031, lo que supone una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 24,6 % durante el periodo analizado.
Más allá del crecimiento del mercado, el cambio refleja una transformación en la forma en que las organizaciones abordan la seguridad. Frente al modelo tradicional basado en pentesting puntual o auditorías periódicas, cada vez más empresas están adoptando enfoques de validación continua, integrando pruebas de seguridad a lo largo de todo el ciclo de vida del software.
El aumento de la superficie de ataque, la dependencia creciente de aplicaciones y APIs y el uso intensivo de componentes de terceros son algunas de las cosas que están llevando a las organizaciones a reforzar sus estrategias de validación antes de lanzar nuevos servicios digitales.
La seguridad de aplicaciones gana protagonismo
Dentro del mercado de pruebas de seguridad, el segmento de application security testing será el que registre el mayor crecimiento en los próximos años. El auge de aplicaciones web, móviles y basadas en APIs —que hoy constituyen la principal interfaz entre las organizaciones y sus clientes— está aumentando el riesgo de introducir fallos de seguridad durante el desarrollo o el despliegue.
El informe apunta que muchas aplicaciones empresariales continúan presentando vulnerabilidades, lo que está llevando a las organizaciones a integrar pruebas de seguridad de forma más sistemática dentro de sus procesos de desarrollo. Se trata de una tendencia estrechamente vinculada con la adopción de DevSecOps, donde las herramientas de seguridad se incorporan a los pipelines de desarrollo para validar el código antes de su puesta en producción.
IAST, una tecnología en auge
Entre las distintas herramientas utilizadas para analizar la seguridad de las aplicaciones, el informe destaca el crecimiento de Interactive Application Security Testing (IAST), una tecnología que permite analizar vulnerabilidades mientras la aplicación está en ejecución.
A diferencia de los enfoques tradicionales —como el análisis estático o dinámico—, IAST observa el comportamiento real de la aplicación y puede identificar fallos en tiempo de ejecución, lo que permite ofrecer resultados más precisos y reducir el número de falsos positivos, una de las principales limitaciones de las herramientas de análisis tradicionales.
Además, este enfoque se adapta mejor a los entornos de desarrollo modernos, donde las aplicaciones se actualizan de forma continua y se despliegan en infraestructuras híbridas o cloud.
















