La ciberseguridad en España sigue creciendo con fuerza, pero ese avance viene acompañado de nuevos retos para empresas y profesionales. Así lo recoge el estudio “Ciberseguridad en España: nuevos retos y estrategias clave para las empresas” que analiza la evolución del sector a partir del último estudio elaborado junto a CONETIC.
El informe sitúa a España como uno de los mercados más relevantes en Europa. Actualmente, cerca de 165.000 profesionales trabajan en ciberseguridad y el sector genera más de 6.351 millones de euros, lo que lo convierte en el cuarto mercado europeo. Además, en los últimos cinco años se han creado más de 400 nuevas empresas y las previsiones apuntan a que el empleo podría alcanzar los 282.000 puestos en 2029.
Más allá de las cifras, el análisis pone el foco en lo que realmente preocupa a las organizaciones. El talento sigue siendo uno de los principales cuellos de botella: la demanda de especialistas no está cubierta y se estima que hasta el 76% de las vacantes quedan sin cubrir. A esto se suma la dificultad de las pymes para competir con grandes compañías a la hora de atraer y retener perfiles cualificados.
Otro de los elementos clave es el impacto de la regulación. La directiva NIS2 empieza a marcar el paso y ampliará significativamente el número de კომპანი́as obligadas a reforzar su seguridad. Sin embargo, todavía existe una brecha importante de conocimiento: muchas empresas desconocen si están afectadas, lo que puede tener consecuencias en su capacidad para operar o formar parte de cadenas de suministro.
El artículo también subraya cómo está cambiando el riesgo. La exposición ya no depende solo de los sistemas internos, sino también de terceros, proveedores y servicios externalizados. En este escenario, la gestión de la cadena de suministro se convierte en un factor crítico tanto desde el punto de vista de la seguridad como del negocio.
La innovación y el uso de inteligencia artificial aparecen como otro eje relevante. La IA actúa como una herramienta de doble filo: permite mejorar la defensa, pero también facilita ataques más sofisticados. Esto obliga a las empresas a evolucionar no solo en tecnología, sino también en cultura de seguridad, incorporando la protección como parte del funcionamiento diario.
En conjunto, el texto concluye que la ciberseguridad ha dejado de ser un ámbito técnico o un gasto puntual para convertirse en un elemento clave de continuidad del negocio. El crecimiento del sector abre oportunidades, pero también eleva el nivel de exigencia. Para muchas organizaciones, especialmente pymes, el reto ya no es si invertir en seguridad, sino cómo hacerlo de forma eficiente para seguir siendo competitivas.
















