Cato Networks ha presentado dos nuevas capacidades para su plataforma SASE: Cato Neural Edge, una capa de inspección basada en GPUs, y Cato AI Security, un conjunto de funciones orientadas a gobernar y proteger el uso de la IA en entornos corporativos.
El movimiento refleja un cambio de fondo en el mercado. La IA no solo está transformando los ataques, sino también las defensas, obligando a revisar tanto los controles de seguridad como la infraestructura que los soporta. Los modelos tradicionales, diseñados para analizar archivos o accesos, no están preparados para interpretar interacciones propias de la IA, como prompts, chats o agentes autónomos.
En este contexto, Cato apuesta por integrar capacidad de cómputo directamente en su red. Con Cato Neural Edge, despliega GPUs de NVIDIA en más de 85 puntos de presencia (PoPs) de su backbone privado global, lo que permite ejecutar análisis basados en IA en tiempo real sin depender de nubes externas.
Este enfoque busca resolver uno de los retos actuales: la fragmentación entre el análisis y la ejecución de políticas. Al mantener ambos procesos dentro de la propia red, la compañía promete mayor consistencia, menor latencia y un comportamiento más predecible.
La nueva capa permite la ejecución continua de modelos de IA y machine learning, la inspección semántica del tráfico en tiempo real y el análisis escalable de flujos globales sin necesidad de redirigir datos a entornos externos.
Gobernar el uso de la IA, más allá de protegerla
La segunda novedad, Cato AI Security, se centra en el control del uso de la IA dentro de las organizaciones. La solución unifica funciones de gobernanza y protección en distintos escenarios: desde el uso de herramientas de IA por parte de empleados hasta la seguridad de aplicaciones desarrolladas internamente o el control de agentes autónomos.
Estas capacidades se integran en la propia plataforma SASE, compartiendo plano de control y motor de políticas con el resto de servicios. Esto permite aplicar reglas de forma consistente en red, cloud y aplicaciones, evitando la proliferación de herramientas aisladas.
Un movimiento alineado con el mercado
El anuncio de Cato se produce en un momento en el que los principales proveedores de SASE y SSE están incorporando capacidades de seguridad para la IA, aunque con enfoques distintos. Fabricantes como Palo Alto Networks, Zscaler o Netskope han centrado su evolución en mejorar la visibilidad, el control del uso de aplicaciones de IA generativa y la protección del dato en estos entornos.
Sin embargo, la propuesta de Cato introduce un matiz diferencial: no se limita a añadir nuevas capas de control, sino que integra también la capacidad de procesamiento dentro de su propia red. Frente a modelos que apoyan el análisis avanzado en infraestructuras externas o hyperscalers, la compañía apuesta por ejecutar inteligencia y políticas directamente en el punto por el que circula el tráfico.
















