Akamai ha presentado una nueva solución desarrollada junto a NVIDIA orientada a reforzar la protección de infraestructuras críticas frente a amenazas cada vez más sofisticadas. La propuesta combina el software Akamai Guardicore Segmentation con las unidades de procesamiento de datos (DPU) NVIDIA BlueField, con el objetivo de ofrecer segmentación Zero Trust en entornos de tecnología operativa (TO) y sistemas de control industrial (ICS), incluidos aquellos equipos industriales que no pueden ejecutar software adicional.
La protección de este tipo de infraestructuras sigue siendo compleja. Muchas herramientas de ciberseguridad requieren la instalación de agentes en los sistemas, algo que no siempre es viable en entornos industriales donde existen equipos heredados o especialmente sensibles. En sectores como energía, transporte o fabricación, la incorporación de software adicional puede afectar al rendimiento o incluso comprometer la estabilidad de la operación.
La solución conjunta aborda este reto trasladando los procesos de segmentación y control desde el sistema principal a la DPU de NVIDIA. De este modo, la seguridad se aplica a nivel de hardware, sin necesidad de instalar agentes en los dispositivos protegidos. Según las compañías, este enfoque permite mantener la visibilidad sobre redes, sistemas y aplicaciones, aplicar políticas en tiempo real y establecer perímetros de protección alrededor de activos críticos sin interferir en su funcionamiento.
NVIDIA BlueField
Además de la segmentación, la integración facilita la detección de conexiones anómalas y posibles indicadores de compromiso. En caso de incidente, los sistemas afectados pueden aislarse a nivel de hardware, lo que limita la propagación de la amenaza incluso si el equipo principal ha sido vulnerado. NVIDIA BlueField actúa como un elemento intermedio en la red, filtrando el tráfico con un impacto reducido sobre el rendimiento y la disponibilidad de los sistemas industriales.
Desde Akamai señalan que uno de los principales desafíos en este tipo de entornos es equilibrar seguridad y rendimiento, especialmente en instalaciones donde la continuidad operativa es prioritaria. La descarga de funciones de seguridad a la DPU permitiría, en este sentido, preservar la capacidad de cálculo de la CPU para las tareas propias de la operación industrial.
Por su parte, NVIDIA enmarca la colaboración en un contexto de creciente automatización y uso de inteligencia artificial en entornos productivos, donde la protección de datos y sistemas se vuelve estratégica, pero sin comprometer la resiliencia ni el tiempo de actividad.
La iniciativa llega en un momento en el que distintos organismos estadounidenses han advertido de un aumento del interés de actores avanzados por sectores como el energético y el transporte, considerados infraestructuras críticas. La disponibilidad global de la solución está prevista para el segundo trimestre de 2026.
















