El mercado de la seguridad del dato continúa evolucionando hacia plataformas cada vez más integradas. En ese contexto, la compañía israelí Cyera negocia la adquisición de Oasis Security por una cifra superior a los 1.000 millones de dólares, según ha publicado el medio israelí Calcalist.
Durante los últimos años, Cyera se ha convertido en una de las compañías que más rápidamente ha crecido dentro del mercado de la seguridad del dato. La empresa nació como uno de los impulsores de las plataformas Data Security Posture Management (DSPM), una categoría centrada en descubrir, clasificar y reducir la exposición de los datos sensibles en entornos cloud y que también ayudaron a consolidar compañías como Dasera, Laminar —posteriormente adquirida por Rubrik—, Dig Security —integrada en Palo Alto Networks— o BigID. Desde entonces, la compañía ha ampliado su propuesta, incorporando capacidades de gobierno, cumplimiento, prevención de fuga de información y seguridad para entornos de inteligencia artificial.
Fundada en 2022, Oasis Security desarrolla una plataforma orientada a gestionar y proteger las identidades no humanas, incluyendo cuentas de servicio, claves, tokens, APIs y, más recientemente, agentes de inteligencia artificial. A medida que las organizaciones despliegan agentes autónomos con acceso a aplicaciones y datos corporativos, controlar sus privilegios se está convirtiendo en uno de los nuevos retos para los equipos de seguridad.
De confirmarse la adquisición, Cyera incorporaría una capacidad complementaria a su plataforma. La protección del dato ya no depende únicamente de saber dónde se encuentra la información sensible, sino también de controlar qué identidades —humanas o de máquina— pueden acceder a ella y bajo qué condiciones.
La posible operación llega pocas semanas después de que Cyera cerrara una ronda de financiación de 600 millones de dólares que situó su valoración en 12.000 millones. La compañía, fundada en 2021 por Yotam Segev y Tamar Bar-Ilan, ha protagonizado una intensa estrategia de crecimiento basada tanto en desarrollo propio como en adquisiciones. En los últimos meses ha incorporado empresas como Ryft, Genie Security, Trail Security, Otterize y Shape AI, ampliando progresivamente sus capacidades en protección de datos, inteligencia artificial y seguridad cloud.
Más allá de la operación en sí, el movimiento confirma una tendencia que ya se observa en el mercado: la convergencia entre la seguridad del dato y la gestión de identidades. Los analistas llevan meses señalando que el auge de los agentes de IA obligará a proteger millones de identidades no humanas con acceso privilegiado a información crítica, un ámbito en el que hasta ahora convivían proveedores de IAM, PAM y DSPM, pero cuyas fronteras empiezan a difuminarse.
















