
Durante años, el Data Loss Prevention (DLP) ha sido una tecnología presente en muchas organizaciones, pero no siempre bien entendida ni correctamente aplicada. Nació para evitar que la información sensible saliera por canales previsibles en un momento en el que el dato todavía tenía un perímetro claro. Pero ese escenario ha cambiado. El cloud, el SaaS, la colaboración y, más recientemente, la inteligencia artificial, han multiplicado los puntos de fuga y han hecho que el dato ya no sólo se mueva, sino que se transforme y se reutilice constantemente. A esto se suma una mayor presión regulatoria y el impacto reputacional de cualquier incidente.
En este contexto, el DLP deja de ser una herramienta puntual para convertirse en una pieza clave dentro de la estrategia de seguridad del dato. Ya no hablamos de evitar salidas, sino de entender cómo se usa la información y en qué contexto.
Con este punto de partida, el almuerzo ejecutivo organizado por Ciberseguridad TIC con el patrocinio de Symantec reunió a responsables de tecnología y ciberseguridad para analizar cómo están evolucionando estas estrategias en las organizaciones.






