Sin que los detalles financieros del acuerdo hayan trascendido, Silverfort anuncia la compra de Fabrix Security con el objetivo de hacer frente a uno de los grandes retos que está dejando la adopción de la IA en las empresas: el control del acceso en tiempo real.
Fundada en agosto de 2024 Fabrix Security consiguió ocho millones de dólares en una ronda semilla en septiembre de 2025 liderada por Jibe Ventures, Merlin Ventures, Norwest y toDay.Ventures.
A medida que las organizaciones avanzan en el uso de modelos de IA y automatización, el número de identidades no humanas —máquinas, servicios y agentes autónomos— está creciendo de forma exponencial. Este cambio está tensionando los modelos tradicionales de control de acceso, basados en reglas predefinidas y revisiones periódicas, que ya no son capaces de seguir el ritmo.
“Hoy, la seguridad de identidad y el control de acceso dependen de reglas creadas en fase de administración, intentando definir de antemano quién accede a qué. Pero en la era de la IA esto es imposible de mantener, y las organizaciones están perdiendo el control”, señala su CEO, Hed Kovetz, a través de un comunicado en el que también asegura que “la única forma de mitigar este riesgo sin frenar el negocio es tomar decisiones de acceso en tiempo real, utilizando IA y contexto profundo”.
De la gestión estática al control en tiempo real
La integración de Fabrix aporta a Silverfort un motor de decisión basado en IA capaz de evaluar cada solicitud de acceso en el momento en que se produce. Esto implica analizar no solo quién accede, sino también el contexto, la intención y el comportamiento asociado a esa identidad.
El planteamiento cambia el paradigma: frente a un modelo donde los permisos se definen previamente, la decisión pasa a tomarse en tiempo real, con capacidad de adaptación continua. Este enfoque cobra especial relevancia en escenarios donde los agentes de IA operan de forma autónoma y pueden ejecutar acciones a gran velocidad.
En palabras de la propia compañía, el objetivo es construir “la primera plataforma autónoma de seguridad de identidad que utiliza IA en tiempo de ejecución para determinar y aplicar qué puede hacer cada identidad —humana, máquina o agente— y cuándo”.
La operación refuerza una tendencia: situar la identidad como el plano de control de la seguridad. Ya no se trata solo de autenticar usuarios, sino de gobernar de forma continua quién puede hacer qué en sistemas cada vez más dinámicos.
La compañía prevé que las capacidades derivadas de esta integración comiencen a estar disponibles en la segunda mitad de 2026, con el objetivo de llevar este modelo de “seguridad autónoma de identidad” a su base de clientes empresariales.
















