En una entrevista realizada con motivo del especial «Ciberresiliencia en la era de la IA», elaborado por Ciberseguridad TIC con la participación de fabricantes y responsables de Ciberseguridad y TI de organizaciones usuarias, Jorge Pages, ingeniero preventa en el área de Cuentas Estratégicas de WatchGuard, analiza cómo la creciente complejidad tecnológica, la escasez de profesionales y la aceleración de las amenazas están obligando a las organizaciones a replantearse la forma de gestionar la seguridad y reforzar su capacidad de respuesta ante los incidentes.
“Una organización verdaderamente ciberresiliente es aquella que asume que puede sufrir un incidente y que se prepara para continuar operando incluso durante ese incidente”, segura Jorge Pages, ingeniero preventa en el área de Cuentas Estratégicas de WatchGuard, para añadir que, en su opinión, la diferencia ya no la marca únicamente la capacidad para evitar un ataque, sino la rapidez con la que una organización es capaz de detectarlo, contenerlo y recuperar la actividad. Para ello resulta imprescindible combinar visibilidad, detección temprana, procedimientos de respuesta bien definidos y una implicación que trascienda el departamento de TI para involucrar también a la dirección y al negocio.
“La fatiga operativa es hoy uno de los principales riesgos para la ciberresiliencia”
La complejidad también es un riesgo para la ciberresiliencia
El especialista de WatchGuard cree que el principal desafío al que se enfrentan hoy las organizaciones es la velocidad con la que evoluciona la superficie de ataque. A la complejidad, se suma la escasez de profesionales especializados, que dificulta la monitorización continua y la respuesta ante incidentes. “El reto ya no es únicamente incorporar más tecnología, sino conseguir que esa tecnología, los procesos y las personas trabajen coordinados para adaptarse a un entorno en constante cambio”, resume.
Precisamente esa complejidad está provocando una situación paradójica. Las organizaciones disponen hoy de más herramientas de seguridad que nunca, pero los equipos tienen cada vez más dificultades para gestionarlas. El elevado volumen de alertas, la presión operativa y la necesidad de tomar decisiones en muy poco tiempo incrementan el riesgo de que una amenaza relevante pase desapercibida o de que la respuesta llegue demasiado tarde. Tiene claro el directivo de WatchGuard que “la fatiga operativa es hoy uno de los principales riesgos para la ciberresiliencia”, al tiempo que considera que las organizaciones más maduras no son necesariamente las que acumulan un mayor número de soluciones, sino aquellas que consiguen simplificar la operación, automatizar tareas y concentrar sus esfuerzos en los riesgos que realmente afectan al negocio.
Plataformas integradas y MDR para hacer más con los mismos recursos
En este contexto, la consolidación de plataformas se está convirtiendo en una necesidad más que en una decisión de optimización. Tras años incorporando herramientas específicas para resolver problemas concretos, muchas organizaciones se encuentran ahora con múltiples consolas, políticas y procesos difíciles de coordinar. Pages subraya que consolidar no implica necesariamente trabajar con un único proveedor, sino conseguir que las diferentes tecnologías compartan información y proporcionen una visión coherente del riesgo. “La consolidación está dejando de ser una cuestión de optimización y se convierte en algo clave para operar la seguridad de forma sostenible a largo plazo”, explica.
WatchGuard lleva años apostando por este modelo mediante una plataforma unificada que integra diferentes capacidades de protección, automatización y correlación de eventos. Según Pages, este enfoque resulta especialmente útil para aquellas organizaciones que cuentan con equipos reducidos y deben gestionar infraestructuras, redes y seguridad con los mismos recursos. La integración, la visibilidad centralizada y la automatización permiten reducir la carga operativa y dedicar más tiempo a aquellas tareas que realmente aportan valor al negocio.
“El verdadero valor del MDR no es detectar más amenazas, sino responder antes a las que realmente importan”
Ese mismo objetivo explica el creciente protagonismo de los servicios MDR. Aunque recuerda que el concepto no es nuevo y que tradicionalmente estaba reservado a grandes organizaciones con un SOC propio, considera que hoy responde a una necesidad mucho más amplia. Asegura durante la entrevista que “el verdadero valor del MDR no es detectar más amenazas, sino responder antes a las que realmente importan” y defiende un modelo que combine la monitorización continua, la automatización y el trabajo de analistas especializados capaces de aportar criterio y priorizar los incidentes con mayor impacto para el negocio.
De cara a los próximos años, Pages cree que la capacidad de detección y respuesta marcará la diferencia entre las organizaciones más resilientes y las más vulnerables. La prevención seguirá siendo necesaria, pero el incremento de ataques automatizados y el uso de inteligencia artificial obligarán a reforzar la capacidad para identificar comportamientos anómalos, contener rápidamente los incidentes y minimizar su impacto sobre la actividad. “La ciberresiliencia ya no consiste en construir muros más altos. Consiste en desarrollar la capacidad de adaptarse, responder y seguir operando en un entorno donde las amenazas son inevitables”, concluye.















