La identidad se ha convertido en uno de los principales objetivos de los ciberdelincuentes y, con ella, en el nuevo perímetro que deben proteger las organizaciones. Así lo explica Álex Segura, director de la línea de negocio IT de Grupo Solitium, quien recuerda que el auge del trabajo híbrido y la movilidad ha desplazado el foco desde la infraestructura hacia las credenciales de los usuarios. “Hoy es mucho más sencillo robar una credencial y reutilizarla en un ataque que explotar determinadas vulnerabilidades”, afirma, una realidad que obliga a replantear las estrategias de protección.
la protección de la identidad debe integrarse dentro de una estrategia global de ciberseguridad que combine tecnología, procesos y personas
En este escenario, José Tello, responsable de Ciberseguridad de Grupo Solitium, considera que la autenticación multifactor ya no debería ser una opción, aunque advierte de que no todos los sistemas ofrecen el mismo nivel de protección. Frente a campañas de phishing cada vez más sofisticadas, recomienda apostar por mecanismos resistentes a este tipo de ataques, como las llaves de seguridad o los estándares modernos de autenticación, capaces de reducir significativamente el riesgo asociado al robo de credenciales.
La inteligencia artificial está acelerando todavía más esta evolución. Los deepfakes, las campañas de phishing altamente personalizadas y las técnicas de ingeniería social cada vez más elaboradas hacen que distinguir un intento de fraude resulte mucho más complicado. Para Álex Segura, la respuesta pasa por combinar tecnología y formación. Señala que, “a veces criminalizamos al usuario” cuando en realidad los empleados trabajan bajo una elevada presión y necesitan herramientas que les ayuden a detectar este tipo de engaños, además de programas continuos de concienciación.
Ese enfoque debe extenderse también a la validación permanente de las medidas de seguridad. Según explica José Tello, una auditoría o un ejercicio de pentesting deja de ser suficiente pocos meses después de realizarse, porque las organizaciones evolucionan constantemente: incorporan nuevos dispositivos, nuevos empleados y nuevos servicios. Por ello, defiende que tanto las evaluaciones técnicas como las campañas de simulación de phishing y la formación de los usuarios deben convertirse en procesos continuos, y no en actuaciones puntuales.
Los dos responsables de Grupo Solitium coinciden en que la protección de la identidad debe integrarse dentro de una estrategia global de ciberseguridad que combine tecnología, procesos y personas. En ese modelo, el puesto de trabajo vuelve a desempeñar un papel esencial. Álex Segura destaca la importancia de incorporar equipos HP con procesadores Intel Core Ultra y tecnología vPro dentro de esa estrategia, ya que permiten reforzar la seguridad desde el propio endpoint y proteger el dato desde el origen. A partir de esa base, concluye, las organizaciones pueden construir una estrategia integral capaz de proteger la información, las identidades y el negocio de forma coordinada















