La inteligencia artificial está acaparando gran parte de la conversación sobre transformación digital, pero Carlos Gándara, Head of B2B de Samsung España, cree que a menudo se olvida un elemento esencial: los dispositivos desde los que las personas acceden a esa tecnología. En su opinión, móviles, tabletas, portátiles o PCs han recuperado un papel protagonista porque se han convertido en el punto de unión entre los empleados, los datos y los nuevos servicios basados en IA.
“El terminal de acceso a la IA empieza a ser fundamental” afirma. Si durante años la inteligencia artificial ha permanecido en un segundo plano analizando información y automatizando procesos, la llegada de la IA generativa y, ahora, de la IA agéntica ha cambiado ese escenario. “Nos olvidábamos de los terminales dentro del esquema y ahora estamos viendo que son una capa fundamental”, explica, porque constituyen “la puerta de entrada” que conecta a las personas con toda esa inteligencia.
Aun así, Gándara considera que el verdadero reto no está en incorporar más tecnología, sino en utilizarla con criterio. A su juicio, durante los últimos años muchas organizaciones han confundido digitalizar con desplegar nuevas herramientas, especialmente al calor de los fondos Next Generation. Sin embargo, advierte de que la transformación sólo funciona cuando tecnología, procesos y personas evolucionan de forma coordinada. “Si conseguimos conectar personas, procesos y la herramienta está bien escogida, la transformación funciona. Si no haces ese pensamiento previo, te quedas con herramientas totalmente desconectadas que no ayudan realmente a transformar la empresa”.
“Parece que la IA vale para todo y muchas veces complica”, señala, indicando que, antes de incorporarla, las organizaciones deberían identificar qué procesos merece la pena digitalizar y en cuáles la inteligencia artificial aportará un beneficio real.
La movilidad lleva la digitalización más allá de la oficina
Ese análisis resulta especialmente importante en un momento en el que la transformación digital ha salido definitivamente de las oficinas. Logística, industria, mantenimiento de infraestructuras, comercio o sanidad son algunos de los ámbitos en los que Samsung está desarrollando proyectos basados en dispositivos móviles conectados.
Para Gándara, la movilidad ya no consiste únicamente en trabajar desde cualquier lugar, sino en rediseñar la forma de ejecutar determinados procesos. En un almacén, por ejemplo, “no puedes estar yendo a picar datos a un PC”; el uso de tabletas, lectores RFID o dispositivos de captura permite trabajar directamente sobre el terreno y agilizar las operaciones.
La misma evolución se está produciendo en otros sectores. Destaca el avance de la digitalización en hospitales, donde la información clínica ya acompaña al profesional sanitario en formato digital, o el uso creciente de dispositivos conectados en ambulancias, servicios de emergencia o administraciones públicas. En todos esos escenarios, no obstante, mantiene una visión prudente sobre la inteligencia artificial. Aunque reconoce su potencial para apoyar el diagnóstico o acelerar determinadas tareas, recuerda que “el que tiene el conocimiento al cien por cien es el médico”, por lo que la IA debe entenderse como una ayuda y no como un sustituto del profesional.
Seguridad e IA deben avanzar juntas
La creciente movilidad también obliga a reforzar la seguridad de los dispositivos y de la información que manejan. Gándara recuerda que Samsung lleva años incorporando mecanismos de protección en toda su gama profesional a través de la plataforma Knox, con el objetivo de que la seguridad forme parte de la infraestructura desde el primer momento y pueda gestionarse de manera centralizada. Al final, resume, «los datos son sensibles» y protegerlos resulta inseparable de cualquier proyecto de digitalización.
Mirando al futuro, el directivo de Samsung está convencido de que la IA agéntica marcará la siguiente gran evolución del puesto de trabajo. Los agentes especializados permitirán automatizar tareas y aumentar la productividad, pero insiste en que las empresas deben evitar caer en una adopción precipitada. «Ahora parece que hay una carrera por usar la IA y todo el mundo corre como pollo sin cabeza», afirma. En su opinión, la prioridad debería ser otra: definir bien los procesos, seleccionar las herramientas necesarias y aplicar la inteligencia artificial únicamente allí donde aporte un beneficio tangible.
“Va a ser la tecnología que más impacte durante los próximos años”, concluye, “pero con unas bases bien pensadas, pensando en que tiene que haber seguridad y en dónde realmente puede ser útil. No usar la IA por usarla”.















