En una entrevista realizada con motivo del especial «Ciberresiliencia en la era de la IA», elaborado por Ciberseguridad TIC con la participación de fabricantes y responsables de Ciberseguridad y TI de organizaciones usuarias, Óscar Suela, Country Manager de Kaspersky Iberia, analiza cómo la velocidad del cambio, la profesionalización del cibercrimen y la inteligencia de amenazas están transformando la forma en que las organizaciones deben afrontar la ciberresiliencia.
Para Óscar Suela la ciberresiliencia ha dejado de medirse únicamente por la capacidad de evitar ataques. Las organizaciones asumen ya que tarde o temprano sufrirán un incidente y, por tanto, el verdadero reto consiste en anticiparse, responder con rapidez y aprender de cada ataque para fortalecer sus defensas. A este planteamiento se suma un nuevo factor: la continuidad de negocio. «Las organizaciones ya no solo están mirando el nivel de seguridad; también están empezando a mirar el nivel de continuidad de negocio», explica. La cuestión ya no es únicamente impedir un compromiso, sino garantizar que la actividad pueda mantenerse incluso bajo ataque.
“El ransomware es hoy mucho más ransom que ware”
El principal desafío para conseguirlo, en su opinión, es la velocidad a la que cambia el entorno tecnológico. La incorporación constante de servicios cloud, aplicaciones SaaS, herramientas de inteligencia artificial y nuevos proveedores hace que la superficie de exposición evolucione mucho más deprisa que las evaluaciones tradicionales de riesgo. «Ya no vale con hacer evaluaciones periódicas de seguridad», advierte. Lo que una organización revisó hace apenas unas semanas puede haber cambiado completamente, obligando a adoptar modelos de evaluación y monitorización mucho más continuos.
La continuidad del negocio redefine el concepto de ciberresiliencia
Desde la perspectiva de Kaspersky, ese cambio también se refleja en la evolución del propio cibercrimen. Los atacantes funcionan cada vez más como organizaciones empresariales que buscan maximizar la rentabilidad de sus operaciones. Según explica Suela, el ransomware ha evolucionado hacia modelos donde el verdadero valor ya no reside únicamente en cifrar la información, sino en obtener acceso a los datos y monetizarlos posteriormente. «El ransomware es hoy mucho más ransom que ware», resume. Dentro de esa profesionalización cobran especial protagonismo los Initial Access Brokers, grupos especializados en conseguir un primer acceso a las organizaciones para vender posteriormente ese punto de entrada a otros delincuentes, reduciendo costes y acelerando las campañas.
La inteligencia artificial está contribuyendo a acelerar todavía más esta evolución. Suela evita hacer predicciones a largo plazo, pero sí observa tendencias que ya están transformando el panorama actual. La automatización permite lanzar campañas más numerosas y personalizadas, mientras que tecnologías como los modelos generativos dificultan distinguir entre elementos legítimos y maliciosos. Incluso anticipa un escenario en el que aparecerán auténticos «gemelos digitales maliciosos» (Evil Security Twin), capaces de replicar infraestructuras o dispositivos con un grado de realismo suficiente para engañar tanto a usuarios como a organizaciones.
“La diferencia la marcará la rapidez para detectar un incidente y la eficiencia con la que se responda”
La inteligencia de amenazas aporta el contexto necesario para responder antes
Frente a este escenario, la inteligencia de amenazas adquiere un papel decisivo. Para Suela, disponer de información no basta si no va acompañada del contexto adecuado. «Un dato sin contexto no sirve absolutamente de nada», afirma. La inteligencia permite atribuir una amenaza a un actor concreto, comprender las tácticas empleadas, conocer cómo responder y reducir significativamente los tiempos de reacción. Esa capacidad para contextualizar un incidente convierte la inteligencia de amenazas en una ventaja competitiva para acelerar tanto la detección como la respuesta.
La propuesta de Kaspersky combina esa capacidad de investigación con la incorporación de inteligencia artificial en sus propias tecnologías de protección. La compañía lleva años utilizando modelos de machine learning para mejorar la detección de amenazas y ha reforzado recientemente esta estrategia con un centro de excelencia especializado en inteligencia artificial. Además de mejorar sus capacidades defensivas, este equipo ayuda a las organizaciones a desarrollar modelos de IA seguros, evaluar su comportamiento, verificar su cumplimiento normativo y analizar cómo los ciberdelincuentes están aprovechando estas tecnologías para perfeccionar sus ataques.
De cara a los próximos años, Suela considera que la capacidad de detección y respuesta seguirá siendo el principal factor diferenciador entre las organizaciones más resilientes y las más vulnerables. La clave estará en disponer de monitorización en tiempo real, inteligencia de amenazas actualizada y mecanismos capaces de adaptar continuamente las defensas a la evolución de las tácticas, técnicas y procedimientos utilizados por los atacantes. «La diferencia la marcará cómo de rápido seas capaz de detectar un incidente y cómo de eficiente seas en la respuesta», concluye.















