Hace tiempo que la gestión de identidades se ha convertido en uno de los mercados más activos de la ciberseguridad. La llegada de los agentes, y expansión de las identidades no humanas no ha hecho sino potenciar un mercado que busca ir más allá del IAM tradicional.
En ese contexto la startup israelí Oak ha anunciado una ronda semilla de 60 millones de dólares para desarrollar una plataforma que sus fundadores definen como un “sistema operativo de identidades” nativo para IA. La inversión ha sido liderada por Accel, Greylock Partners y CRV, con la participación de Hetz Ventures, AlphaDrive Ventures y varios inversores estratégicos. Según la compañía, la solución ya está disponible comercialmente y cuenta con sus primeros clientes empresariales.
La empresa ha sido fundada por Shai Morag y Tal Marom, dos directivos con una larga trayectoria en el mercado de la identidad. Morag creó anteriormente Ermetic, empresa especializada en seguridad de identidades en la nube que fue adquirida por Tenable en 2023, además de otras compañías posteriormente integradas en NVIDIA y Palo Alto Networks.
Un mercado que evoluciona hacia las identidades de IA
La aparición de Oak refleja un cambio que ya se aprecia en todo el sector. Durante años, las plataformas de gestión de identidades estuvieron orientadas casi exclusivamente a usuarios humanos. Sin embargo, las organizaciones deben administrar ahora también cuentas de servicio, cargas de trabajo, máquinas, aplicaciones y, cada vez más, agentes de IA capaces de ejecutar tareas de forma autónoma.
Gartner prevé que para 2028 el 70% de los CISOs incorporará capacidades de visibilidad e inteligencia sobre identidades para reducir la superficie de ataque, una tendencia que Oak utiliza como uno de los argumentos para justificar la necesidad de una nueva arquitectura.
La propuesta de la startup consiste en consolidar en una única plataforma funciones que tradicionalmente se encontraban repartidas entre soluciones de gobierno de identidades (IGA), gestión de accesos privilegiados (PAM), administración de identidades y herramientas de análisis de permisos. Su objetivo es construir un grafo dinámico de identidades que abarque usuarios, máquinas y agentes de IA, analizando el acceso real que utiliza cada uno para tomar decisiones de riesgo en tiempo real.
Competirá con un mercado cada vez más concurrido
Oak entra en una categoría donde conviven tanto proveedores consolidados como nuevas compañías centradas en la identidad para IA.
Entre los grandes fabricantes, su propuesta se solapa con plataformas como CyberArk, Okta, Ping Identity, Saviynt o Silverfort, todas ellas inmersas en la incorporación de capacidades de IA y de gestión de identidades no humanas.
Al mismo tiempo, también competirá con una nueva generación de startups que están redefiniendo este mercado. Empresas como Clutch Security, Astrix Security, Grip Security o Token Security han centrado sus desarrollos en proteger identidades no humanas, aplicaciones SaaS, credenciales de máquinas y accesos automatizados. Más recientemente han comenzado a aparecer compañías específicamente orientadas al gobierno de agentes de IA, un segmento que muchos analistas consideran una de las próximas grandes categorías dentro de la seguridad de identidades.
La IA impulsa una nueva ola de startups de seguridad
La irrupción de Oak se produce en un momento de intensa actividad inversora alrededor de la seguridad para inteligencia artificial.
Durante los últimos meses han aparecido startups centradas en ámbitos muy concretos, como la protección de agentes autónomos, la seguridad de modelos fundacionales, el análisis del uso corporativo de herramientas de IA o el gobierno de identidades de máquinas y agentes. En paralelo, fabricantes consolidados como Zscaler, Palo Alto Networks, CrowdStrike, Microsoft o Wiz también están ampliando sus plataformas para cubrir estos nuevos riesgos.
















