La ciberseguridad ha dejado de ser una función exclusivamente técnica para ocupar un espacio cada vez más relevante en la estrategia empresarial. El 99 % de las empresas considera ya la ciberseguridad una necesidad estratégica para el negocio, según una encuesta de Kaspersky, en un contexto marcado por la rápida adopción del cloud, la inteligencia artificial y la automatización.
La percepción sobre el valor de la seguridad está estrechamente vinculada a su capacidad para proteger aspectos concretos del negocio. En España, la reducción del riesgo financiero y de las pérdidas inesperadas es el principal beneficio que las empresas asocian a la ciberseguridad, señalado por el 31 % de los encuestados. La prevención de los ciberataques ocupa la segunda posición, con un 26 %, lo que apunta a una mayor preocupación por anticiparse a las amenazas en lugar de limitarse a gestionar sus consecuencias.
La eficiencia operativa aparece en tercer lugar, con un 25 % de las respuestas. Reducir los incidentes, simplificar la gestión de la seguridad y disminuir la carga de trabajo asociada a los sistemas de protección se relaciona directamente con la capacidad de las organizaciones para dedicar recursos a otras prioridades. La continuidad del negocio es otro de los elementos destacados, mencionada por el 23 % de las empresas españolas, mientras que un 22 % señala la protección de la confianza y de las relaciones con clientes, socios y colaboradores.
Esta visión también se refleja a escala global. Un 23 % de las organizaciones considera que prevenir un ciberataque resulta mucho más rentable que gestionar sus consecuencias una vez producido, mientras que otro 23 % considera que la ciberseguridad es un elemento clave para impulsar el crecimiento del negocio de forma segura.
Para los responsables de seguridad, esta evolución implica que la evaluación de las inversiones en ciberseguridad está cada vez más relacionada con variables empresariales. El objetivo no es únicamente reducir la exposición a amenazas, sino limitar su posible impacto económico, garantizar la continuidad de las operaciones y proporcionar un entorno seguro para la incorporación de nuevas tecnologías.
El cambio resulta especialmente relevante en las grandes organizaciones, donde la transformación digital está ampliando la superficie de ataque y haciendo más compleja la gestión de los entornos tecnológicos. Cloud, IA y automatización introducen nuevas capacidades, pero también obligan a los responsables de seguridad a integrar el control del riesgo en decisiones que anteriormente podían considerarse exclusivamente tecnológicas.
“A medida que las organizaciones aceleran su transformación digital, la ciberseguridad ha evolucionado desde una función puramente defensiva hasta convertirse en un facilitador estratégico de la innovación y del crecimiento sostenible”, señala Ilya Markelov, responsable de la línea de producto Unified Platform de Kaspersky.
















