La inteligencia artificial está cambiando la economía de los ciberataques. Según el Cost of a Data Breach Report 2026 de IBM el coste medio global de una brecha de datos ha alcanzado este año los 4,99 millones de dólares, un 12 % más que en la edición anterior del estudio.
El estudio atribuye buena parte de este incremento a la creciente utilización de inteligencia artificial por parte de los atacantes. Las organizaciones participantes informan de un aumento del 56% en los ataques impulsados por IA respecto al año pasado y estiman que este tipo de incidentes añade, de media, un millón de dólares al coste de una brecha. La principal diferencia radica en la capacidad de la IA para acelerar todas las fases del ataque, desde la identificación de vulnerabilidades hasta la explotación de sistemas comprometidos.
las capacidades de la IA está modificando también las prioridades de inversión de las empresas
IBM considera que el sector ha alcanzado un punto de inflexión. En la introducción del informe advierte de que los atacantes están dejando atrás la “velocidad humana” para operar a “velocidad máquina”, reduciendo el tiempo necesario para descubrir y explotar vulnerabilidades y obligando a los equipos de seguridad a responder con el mismo nivel de automatización.
El incremento del coste medio no responde únicamente a las pérdidas derivadas del incidente. Según el estudio, los mayores gastos corresponden a las tareas de detección e investigación, la gestión de la crisis y el impacto sobre el negocio, categorías que representan casi dos tercios del coste total de una brecha. A ello se suman las interrupciones operativas, la pérdida de clientes y los esfuerzos necesarios para recuperar la actividad normal.
El phishing mantiene el liderazgo
Pese a la irrupción de nuevas técnicas apoyadas en IA, el phishing continúa siendo el principal punto de entrada para los atacantes por cuarto año consecutivo. Además, es también el vector que provoca los incidentes más costosos, con una media de 5,29 millones de dólares por brecha.
El informe destaca igualmente el crecimiento de la ingeniería social apoyada en inteligencia artificial, especialmente mediante campañas de phishing por voz (vishing), SMS y técnicas de suplantación de identidad cada vez más convincentes gracias a los modelos generativos.
En paralelo, el ransomware sigue aumentando su presencia. El 39% de las organizaciones afectadas sufrió un ataque de este tipo, aunque más allá del cifrado de sistemas, el informe señala que la táctica de extorsión más habitual pasa ahora por amenazar con dañar la reputación de la organización mediante la publicación de la información robada, una práctica presente en el 41% de los casos analizados.
La IA también ayuda a reducir el impacto
Frente a unos atacantes cada vez más automatizados, el estudio concluye que las organizaciones que incorporan inteligencia artificial y automatización en sus operaciones de seguridad obtienen una ventaja significativa. Aquellas que utilizan estas tecnologías de forma intensiva reducen el coste medio de una brecha hasta los 4 millones de dólares, frente a los 5,93 millones registrados por las organizaciones que no las emplean. La diferencia supone un ahorro medio de 1,93 millones de dólares por incidente. Además, consiguen reducir en 65 días el tiempo necesario para identificar y contener una brecha.
El informe concluye que la evolución de las capacidades de la IA está modificando también las prioridades de inversión de las empresas. Tras conocer el potencial ofensivo de los modelos de IA de última generación, el 85% de las organizaciones consultadas asegura que incrementará su presupuesto en ciberseguridad, frente al 64% que ya tenía previsto hacerlo tras sufrir una brecha.
Las principales áreas que recibirán más inversión serán la incorporación de especialistas, la mejora de los planes de respuesta ante incidentes, la gestión de identidades y accesos (IAM), las herramientas de seguridad específicas para IA y los servicios gestionados de ciberseguridad, reflejando un cambio hacia estrategias de defensa más automatizadas y preparadas para responder a amenazas que evolucionan a velocidad de máquina.
















