Cuando el hijo pequeño de Eva Cañete le dijo que era una “policía de internet”, probablemente resumió mejor que nadie una profesión que hoy va mucho más allá de la tecnología. La directora de Control de Riesgos No Financieros y CISO de Unicaja compartió esta anécdota durante una nueva edición de CybHerTalk, el espacio impulsado por Women4Cyber Spain para visibilizar referentes del sector y fomentar una visión más estratégica de la ciberseguridad.
“Es muy fácil confundir urgencia con prioridad o intuición con evidencia; hay que aprender a separar hechos, hipótesis y emociones”
Durante la conversación con Eduvigis Ortiz, presidenta y fundadora de la asociación, defendió que la seguridad ha dejado de ser una función puramente técnica para convertirse en un elemento clave de confianza, gobierno y toma de decisiones. “Nuestra profesión permite ayudar a las organizaciones a generar confianza y a tomar decisiones con criterio”, afirmó.
Una función cada vez más transversal
La responsable de Unicaja recordó que sus primeros pasos estuvieron vinculados a la protección de datos y al cumplimiento normativo en una época en la que la seguridad se entendía principalmente desde una perspectiva tecnológica. Sin embargo, considera que esa visión ha quedado atrás.
“La ciberseguridad es un tema de personas”, señaló Eva Cañete al explicar que la protección efectiva de una organización exige combinar tecnología, procesos, cultura y gestión del riesgo. Desde su punto de vista, disciplinas como la ciberseguridad, el fraude, la continuidad de negocio o la protección de datos comparten un mismo objetivo: proteger a clientes, empleados y organizaciones.
En este contexto, considera fundamental aprender a separar hechos, hipótesis y emociones para tomar mejores decisiones porque “es fácil confundir urgencia con prioridad” o “intuición con evidencia”, especialmente en situaciones de presión.
Traducir la complejidad
Para Cañete, una de las habilidades más importantes de cualquier responsable de seguridad consiste en hacer comprensible lo complejo. “Ser capaz de hacer esa traducción de algo complejo en algo sencillo y entendible para facilitar la toma de decisiones creo que es fundamental”, afirmó. A su juicio, los equipos directivos no necesitan conocer todos los detalles técnicos, sino entender cómo determinadas decisiones afectan al negocio.
Esa misma filosofía se extiende a la relación con el resto de la organización. Lejos de la imagen del departamento que bloquea iniciativas, defiende que la seguridad debe posicionarse como un facilitador, “conseguir que te perciban no como un ente bloqueante, sino como un equipo que está para ayudar”, reflexiona.
Curiosidad, generosidad y aprendizaje continuo
Al hablar de talento, la directiva puso el foco en las capacidades personales por encima de los conocimientos técnicos. La curiosidad, la capacidad de escucha, la honestidad intelectual y las ganas de aprender son, para ella, atributos imprescindibles.
“Yo prefiero siempre que alguien del equipo me diga: ‘No lo sé’”, aseguró, reivindicando una cultura en la que preguntar y aprender resulte más valioso que aparentar conocimiento. También destacó la importancia de construir equipos colaborativos y generosos. “Si puedo orgullecerme de algo es decir que tengo un equipo que es maravilloso y que hemos conseguido formar casi una familia”.
Entre las personas que más han influido en su carrera recordó especialmente a aquellos líderes capaces de combinar exigencia y generosidad, ayudando a otros profesionales a crecer sin dejar de retarles constantemente.
“La curiosidad, la capacidad de escucha y la honestidad intelectual son tan importantes como el conocimiento técnico”
La inteligencia artificial ocupó también parte de la conversación. En relación con herramientas como Mythos, Cañete explicó que su principal efecto es reducir drásticamente el tiempo y el coste necesarios para lanzar ataques complejos. Una situación que, asegura, obliga a las organizaciones a revisar procesos y acelerar sus capacidades de detección y respuesta.
Una profesión exigente y apasionante
Antes de concluir, Eva Cañete animó a quienes estén pensando en desarrollar su carrera en este ámbito a cultivar la resiliencia, la tolerancia a la frustración y la capacidad para convivir con la incertidumbre. Son cualidades que considera tan importantes como cualquier conocimiento técnico.
Aun así, quiso cerrar el encuentro con una visión optimista. Después de describir los retos que plantea la profesión, lanzó un mensaje claro: “Que se dediquen porque es muy bonito, es un trabajo muy bonito”.
















