El 51,5 % de las organizaciones ya utiliza inteligencia artificial para desarrollar aplicaciones propias, pero esta adopción no ha ido acompañada de medidas de protección equivalentes, según recoge el 2026 State of AI Security Report elaborado por Orca Security que busca medir la brecha entre la velocidad de adopción de la IA y la madurez de su seguridad
Uno de los cambios más relevantes identificados por el informe es la rápida implantación de agentes de IA y arquitecturas basadas en RAG (Retrieval-Augmented Generation), capaces de acceder a documentación interna, bases de conocimiento o información corporativa para responder a consultas o ejecutar tareas de forma autónoma.
El estudio señala que el 56 % de las organizaciones que utilizan IA ya ha desplegado frameworks de agentes en producción, mientras que el 64 % emplea bases de datos vectoriales como soporte para aplicaciones RAG. Sin embargo, más de la mitad de los usuarios de Amazon Bedrock mantienen estos agentes sin configurar mecanismos de protección, los llamados guardaraíles, lo que incrementa el riesgo de ataques mediante prompt injection o movimientos laterales a través de estos sistemas.
Además, Orca advierte de que la proliferación de servicios de IA dificulta enormemente su gobierno. El 55,3 % de las organizaciones opera simultáneamente cuatro o más servicios distintos de IA, mientras que casi un 20 % utiliza siete o más, complicando la aplicación de políticas homogéneas de seguridad.
Cadena de suministro y credenciales
El informe también pone el foco en la seguridad del software que sustenta estas aplicaciones. Según sus datos, el 81 % de las organizaciones que utilizan librerías de IA tiene al menos un paquete con vulnerabilidades conocidas, frente al 62 % registrado en el informe de 2024.
La situación resulta aún más preocupante porque la mitad de esas vulnerabilidades ya dispone de exploits públicos, cuando hace apenas dos años esa cifra era testimonial (0,2 %). Pese a ello, el 99,9 % de las vulnerabilidades para las que ya existe una corrección continúa sin parchearse
Otra de las principales conclusiones del estudio es la escasa protección de las credenciales utilizadas para acceder a servicios de IA. Según Orca Security, casi tres de cada diez organizaciones almacenan claves API de servicios de IA en ubicaciones inseguras. En concreto, el problema afecta al 40 % de los usuarios del SDK de Anthropic, al 28,4 % de OpenAI y al 24,9 % de Hugging Face.
A ello se suman configuraciones por defecto poco seguras en los principales servicios cloud para IA. Por ejemplo, el 94 % de las implementaciones de Azure OpenAI sigue utilizando autenticación mediante claves, en lugar de identidades gestionadas, mientras que en Amazon SageMaker el 80 % de los despliegues mantiene activadas las cinco configuraciones inseguras por defecto identificadas por Orca.
El cifrado continúa siendo la asignatura pendiente
La investigación también destaca la falta de uso de claves de cifrado gestionadas por el cliente (CMEK), una práctica recomendada para mantener el control sobre los datos y modelos utilizados por la IA.
Entre el 87 % y el 98 % de las organizaciones que utilizan servicios de IA en AWS, Microsoft Azure o Google Cloud no han configurado este tipo de cifrado. El caso más extremo corresponde a los notebooks de SageMaker, donde el 98,4 % de las implementaciones sigue utilizando exclusivamente el cifrado gestionado por el proveedor cloud.
















