El uso de inteligencia artificial por parte de los ciberdelincuentes está entrando en una nueva fase. Si hasta ahora predominaba su utilización para tareas concretas, como generar código, buscar vulnerabilidades o preparar campañas de phishing, Google Threat Intelligence Group (GTIG) empieza a observar el paso hacia sistemas agénticos capaces de encadenar y automatizar diferentes fases de un ataque.
Una de las investigaciones realizadas por Mandiant durante el segundo trimestre de 2026 muestra hasta qué punto esta evolución puede reducir los tiempos de ataque. Tras comprometer recursos cloud de una organización, un actor aparentemente motivado por intereses económicos creó un sistema multiagente capaz de poner en marcha una campaña masiva de recolección de credenciales en menos de seis horas.
Google ha observado el robo de credenciales de API y el uso de infraestructuras cloud
El sistema combinaba un asistente de programación basado en IA con instrucciones y diferentes playbooks que permitían automatizar tareas como el escaneo, la extracción de credenciales, la resolución de errores o la rotación de direcciones IP. Según Google, este tipo de modelos reduce la necesidad de intervención humana y, sobre todo, acorta el margen de reacción de los equipos de seguridad.
Asistentes de programación, nuevo vector de ataque
El informe también advierte sobre los riesgos asociados al creciente uso de asistentes de programación basados en IA. Su rápida incorporación a los procesos de desarrollo, junto con el aumento de componentes de código abierto vinculados a la IA, está ampliando la superficie susceptible de ser utilizada en ataques contra la cadena de suministro de software.
GTIG ha observado, por ejemplo, técnicas diseñadas específicamente para engañar tanto a asistentes de programación como a herramientas de análisis de seguridad basadas en grandes modelos de lenguaje. Entre ellas figura DUSTMAKER, un ladrón de credenciales que coloca archivos maliciosos en directorios ocultos utilizados habitualmente por herramientas de desarrollo con IA.
Los investigadores también han identificado muestras de malware que incorporaban técnicas de prompt injection destinadas a provocar que los sistemas de análisis basados en LLM rechazaran examinar determinados archivos y pasaran por alto el código malicioso.
A estos riesgos se suma la velocidad que los asistentes de IA están introduciendo en el desarrollo de software. Google considera que esta aceleración puede reducir la revisión que reciben paquetes y dependencias de terceros, aumentando las posibilidades de que componentes comprometidos terminen incorporándose a proyectos legítimos.
La propia IA se convierte en objetivo
La investigación señala además un segundo cambio: los atacantes no sólo utilizan la IA como herramienta, sino que también están comenzando a atacar los activos relacionados con ella. Durante el último trimestre, Mandiant investigó varios casos de robo y extorsión en los que los atacantes accedieron a modelos propietarios, código fuente, prompts y otros activos de IA pertenecientes a organizaciones de sectores como tecnología, sanidad y medios de comunicación.
Google también ha observado el robo de credenciales de API y el uso de infraestructuras cloud comprometidas para ejecutar modelos de IA a costa de las víctimas. En uno de los casos analizados, un token de acceso expuesto permitió a un atacante desplegar instancias con GPU de alto rendimiento dentro del entorno de una organización.
Para GTIG, estos casos muestran una transición desde el uso relativamente básico de los grandes modelos de lenguaje hacia sistemas más autónomos capaces de encadenar tareas y tomar determinadas decisiones durante una operación. No significa que los ciberataques se hayan convertido en procesos completamente autónomos, pero sí que la IA empieza a permitir a los atacantes operar con mayor rapidez, escala y menor intervención humana.
El resultado es también una reducción del tiempo disponible para detectar y contener una intrusión. Como resume John Hultquist, analista jefe de Google Threat Intelligence Group, la velocidad se está convirtiendo en uno de los principales factores de preocupación: los atacantes tenderán a aprovechar aquellas operaciones que puedan ejecutarse más rápido de lo que los defensores son capaces de responder.
















