La soberanía digital ha pasado en pocos meses de ser un concepto asociado a la regulación a convertirse en uno de los grandes debates estratégicos del mercado tecnológico europeo. La entrada en vigor de normativas como NIS2 y DORA, el creciente peso de la geopolítica y la preocupación por la dependencia de proveedores extracomunitarios están llevando a muchas organizaciones a replantearse cómo protegen sus datos, quién desarrolla la tecnología que utilizan y bajo qué jurisdicción opera.
“La verdadera soberanía digital requiere mucho más que almacenar los datos en Europa”
En este escenario, Bitdefender quiere reforzar su posicionamiento como proveedor europeo de ciberseguridad. La compañía acaba de poner en marcha el Sovereign Acceleration Program, una iniciativa que combina su plataforma GravityZone con infraestructura, servicios gestionados y partners radicados íntegramente en la Unión Europea para facilitar la transición hacia modelos de ciberseguridad soberanos.
Hablamos con Frank Koelmel, Chief Revenue Officer de Bitdefender Business Solutions, sobre cómo está evolucionando este concepto, por qué alojar los datos en Europa ya no es suficiente y qué papel jugará la soberanía digital en las decisiones de compra de las organizaciones durante los próximos años.
Cada vez se habla más de soberanía digital, pero es un concepto que cada proveedor interpreta de forma distinta. ¿Qué significa para Bitdefender y cuándo puede una organización decir que ha alcanzado una verdadera soberanía digital?
Para Bitdefender, la soberanía digital implica otorgar a las organizaciones un control total sobre sus datos, operaciones de seguridad y decisiones tecnológicas, no solo sobre dónde se almacenan los datos. La verdadera soberanía requiere tecnología desarrollada en Europa, datos procesados bajo la jurisdicción de la UE, operaciones locales de confianza y protección frente a legislación extraterritorial. Solo alojar los datos en Europa no es suficiente.
¿Cuál diría que es hoy el principal obstáculo para avanzar hacia una verdadera soberanía digital en Europa: la dependencia tecnológica, la fragmentación regulatoria, la falta de proveedores europeos o la propia complejidad de las infraestructuras?
El mayor desafío es la dependencia tecnológica. Muchas organizaciones aún dependen de plataformas tecnológicas regidas por múltiples jurisdicciones, lo que dificulta mantener un control total. Europa cuenta con sólidas capacidades de ciberseguridad; la clave reside en combinar tecnología europea, infraestructura soberana y operaciones de confianza en un modelo escalable.
Muchas empresas creen que basta con alojar sus datos en un centro de datos europeo. Sin embargo, desde Bitdefender habláis del sovereignty washing. ¿Hasta qué punto es un problema real y cómo pueden las organizaciones detectar este tipo de situaciones?
Es un problema real. La mera residencia de datos no garantiza la soberanía si el proveedor de tecnología o el operador de la nube siguen sujetos a legislación no perteneciente a la UE. Las organizaciones deben ir más allá de los mensajes de marketing y preguntarse quién es el propietario de la tecnología, quién la opera, quién puede acceder a los datos y bajo qué jurisdicción legal opera el proveedor. La verdadera soberanía requiere transparencia en toda la cadena de servicio.
Bitdefender alerta del fenómeno del sovereignty washing, mediante el que algunos proveedores identifican soberanía con residencia de datos
Normativas como NIS2, DORA o el RGPD están acelerando este debate. ¿Son las exigencias regulatorias las que están impulsando la soberanía digital o las empresas empiezan a verla también como una cuestión estratégica?
La regulación ha acelerado el debate, pero las organizaciones ven cada vez más la soberanía como una prioridad estratégica. Más allá del cumplimiento normativo, buscan un mayor control sobre la infraestructura crítica, una reducción del riesgo en la cadena de suministro y una mayor resiliencia en un entorno geopolítico cada vez más incierto.
Europa quiere reducir su dependencia tecnológica en ámbitos críticos. ¿Está cambiando esto la forma en que las organizaciones eligen a sus proveedores de ciberseguridad y servicios cloud?
Sin duda. Los clientes ya no evalúan las soluciones de ciberseguridad únicamente en función del rendimiento técnico. También quieren saber dónde se desarrolla la tecnología, qué jurisdicción la rige, dónde se procesan los datos y quién opera el servicio. La confianza, la transparencia y la jurisdicción se han convertido en criterios clave de compra.
Bitdefender acaba de presentar el Sovereign Acceleration Program. ¿Qué necesidades habéis detectado en vuestros clientes para poner en marcha esta iniciativa y qué la diferencia de otras propuestas del mercado?
Los clientes nos dijeron que querían una senda práctica hacia la soberanía digital europea sin sacrificar la seguridad. El Sovereign Acceleration Program combina la plataforma GravityZone de Bitdefender, desarrollada en Europa, con infraestructura, servicios gestionados y partners locales de confianza con sede en la UE. También ayudamos a eliminar las barreras de migración mediante incentivos comerciales, facilitando así la transición de las organizaciones desde proveedores de ciberseguridad fuera de la UE.
Las tensiones geopolíticas y la dependencia tecnológica están modificando los criterios con los que las organizaciones seleccionan proveedores de ciberseguridad y servicios cloud
El programa combina una plataforma de ciberseguridad con infraestructura y servicios gestionados prestados íntegramente desde la Unión Europea. ¿Qué ventajas ofrece este modelo a las organizaciones, especialmente a las que operan en sectores regulados?
Ofrece a las organizaciones mayor control, transparencia y confianza regulatoria. Las organizaciones se benefician de una ciberseguridad avanzada al tiempo que mantienen los datos, las operaciones y la prestación de servicios dentro de la UE. Al mismo tiempo, trabajan a través de un único proveedor de confianza con responsabilidades claramente definidas, lo que simplifica la gobernanza y el cumplimiento normativo.
Si miramos dos o tres años hacia adelante, ¿cree que la soberanía digital será un requisito habitual en cualquier estrategia de ciberseguridad o seguirá siendo una prioridad solo para determinados sectores?
Creo que se convertirá en una consideración estándar para la mayoría de las organizaciones. Los sectores regulados seguirán liderando la adopción, pero la soberanía se está convirtiendo rápidamente en un requisito empresarial impulsado por la resiliencia, la confianza y la gestión de riesgos. En el futuro, los clientes esperarán que los proveedores de ciberseguridad ofrezcan tanto una protección de primer nivel como un control real sobre dónde residen sus datos y operaciones.
















