La evolución del escenario de amenazas está elevando las exigencias sobre las infraestructuras de ciberseguridad. Las organizaciones necesitan tecnologías capaces de procesar mayores volúmenes de tráfico y ejecutar servicios de seguridad cada vez más sofisticados sin comprometer el rendimiento. En este contexto, Intel y Fortinet han anunciado una colaboración estratégica para desarrollar el Fortinet Security Processor 6 (SP6), un nuevo procesador de seguridad que busca reforzar las capacidades de las soluciones de la compañía de ciberseguridad.
El acuerdo amplía una relación que ambas compañías mantienen desde hace años y combina la experiencia de Fortinet en el desarrollo de ASIC específicos para ciberseguridad con las capacidades de Intel en diseño, empaquetado y fabricación de semiconductores. La colaboración permitirá a Fortinet avanzar en su estrategia de procesadores propios y, al mismo tiempo, diversificar y reforzar su cadena de suministro global.
La iniciativa cobra especial relevancia en un momento en el que la disponibilidad de componentes y la resiliencia de las cadenas de suministro se han convertido en factores estratégicos para el sector tecnológico. Para Fortinet, contar con capacidades adicionales de fabricación y suministro permitirá reducir riesgos y mejorar las garantías de disponibilidad de sus tecnologías a escala global.
“A medida que las organizaciones se enfrentan a un panorama de amenazas en rápida evolución, la infraestructura de seguridad debe ofrecer tanto rendimiento como innovación a gran escala”, señaló Lip-Bu Tan, CEO de Intel. En su opinión, la colaboración muestra cómo las capacidades de diseño y fabricación de semiconductores de Intel pueden contribuir al desarrollo de tecnologías críticas de seguridad de Fortinet y, al mismo tiempo, favorecer una cadena de suministro más resistente y diversificada.
Los procesadores diseñados específicamente para tareas de seguridad constituyen uno de los elementos diferenciadores de la arquitectura de Fortinet. La compañía lleva más de dos décadas desarrollando ASIC propios con el objetivo de acelerar el procesamiento de determinadas funciones de seguridad y ofrecer un equilibrio entre rendimiento y eficiencia.
“La ampliación de esta colaboración con Intel aprovechará su combinación única de tecnología avanzada de semiconductores, experiencia en fabricación y capacidades globales de cadena de suministro”, explicó Ken Xie, fundador, presidente y CEO de Fortinet. El directivo considera que el acuerdo permitirá acelerar la estrategia de ASIC de la compañía y mejorar su capacidad para atender las necesidades de las organizaciones.
El desarrollo del SP6 combinará la tecnología de procesadores de seguridad de Fortinet con la propiedad intelectual del ecosistema de Intel, su experiencia en diseño de semiconductores desagregados y sus tecnologías de encapsulado. El objetivo es crear un procesador altamente integrado preparado para soportar servicios de seguridad más avanzados y las crecientes demandas de rendimiento de las empresas.
Esta evolución resulta especialmente relevante ante la incorporación de nuevas capacidades basadas en inteligencia artificial y el aumento de los volúmenes de datos y tráfico que deben analizar las plataformas de seguridad. La infraestructura de ciberseguridad debe ser capaz de ejecutar más funciones sin que el procesamiento de las cargas de trabajo se convierta en un cuello de botella.
La colaboración también contempla explorar nuevas oportunidades en tecnologías de semiconductores, fabricación e infraestructura para futuras generaciones de productos de ciberseguridad. Ambas compañías prevén que este trabajo contribuya a acelerar la hoja de ruta de ASIC de Fortinet, mejorar el rendimiento de sus soluciones y ampliar las capacidades de los servicios de seguridad.
Además del componente tecnológico, la iniciativa pone el foco en un aspecto cada vez más relevante para la ciberseguridad: la seguridad y resiliencia de la propia cadena de suministro tecnológica. La disponibilidad de componentes críticos, la diversificación de proveedores y la capacidad de mantener la producción ante posibles disrupciones forman parte ya de la estrategia de resiliencia de las organizaciones.
















