La soberanía digital ha dejado de ser un concepto vinculado únicamente al almacenamiento de datos para extenderse también a las comunicaciones empresariales. En un contexto marcado por la entrada en vigor de normativas como NIS2 o DORA, el aumento de las exigencias de auditoría y la incertidumbre geopolítica, cada vez más organizaciones revisan hasta qué punto controlan realmente servicios críticos como el correo electrónico.
Un estudio elaborado por Retarus en colaboración con Researchscape refleja que esa percepción de control no siempre coincide con la realidad. Aunque el 65% de las empresas españolas de sectores regulados considera que gestiona sus flujos de correo electrónico de forma autónoma, una de cada tres continúa dependiendo de proveedores con sede fuera de Europa para prestar este servicio.
La investigación, realizada entre directivos de organizaciones de banca, finanzas, sanidad y sector público de España, Francia y Alemania, apunta a que la soberanía de las comunicaciones se está consolidando como un nuevo criterio estratégico a la hora de definir la infraestructura tecnológica.
No en vano, el 94% de las empresas españolas afirma que la soberanía es ya una prioridad para la organización, por encima incluso de la media europea (89%). Además, el 88% prevé iniciar durante los próximos 18 meses algún proceso de «geopatriación», trasladando servicios o datos hacia proveedores que permitan un mayor control sobre su ubicación y tratamiento.
Esta preocupación también se refleja en la selección de proveedores. El 100% de las organizaciones españolas consultadas asegura que este aspecto influye en sus decisiones de compra, frente al 94% registrado en el conjunto de Europa.
La autonomía operativa sigue siendo limitada
El estudio pone de manifiesto que muchas empresas todavía encuentran dificultades para gestionar de forma independiente sus servicios de correo electrónico. Solo el 55% afirma poder aplicar de manera autónoma sus políticas y procesos, mientras que apenas el 39% asegura que podría migrar o administrar sus cuentas sin depender del proveedor.
A ello se suma la preocupación por el alcance de determinadas legislaciones internacionales. El 58% de las organizaciones españolas considera probable que sus datos puedan quedar sometidos a leyes extraterritoriales debido a la dependencia de proveedores extranjeros.
Según Retarus, esta situación evidencia que todavía existe una diferencia significativa entre la percepción de control y la capacidad real que tienen las organizaciones para gestionar uno de sus principales canales de comunicación.
NIS2 y DORA aumentan la presión sobre las empresas
El informe también analiza el impacto que está teniendo el nuevo marco regulatorio sobre la gestión del correo electrónico. La capacidad para generar registros, evidencias y trazabilidad se ha convertido en un elemento clave para responder a auditorías y demostrar el cumplimiento de normativas como NIS2 o DORA.
En este sentido, el 94% de las empresas españolas considera esencial recibir información detallada y transparente por parte de sus proveedores. Sin embargo, únicamente el 35% afirma estar completamente preparada para responder de forma inmediata a una auditoría, un porcentaje inferior al promedio europeo (41%).
Yeray Fraga, director general de Retarus España, considera que las organizaciones deben analizar con mayor profundidad aspectos como la dependencia tecnológica, el riesgo jurídico, la capacidad de auditoría o el control operativo real de sus comunicaciones. En su opinión, solo evaluando estos factores es posible identificar las dependencias existentes y avanzar hacia un mayor control sobre un servicio cada vez más estratégico para la actividad empresarial.















